El BCE reclama bancos paneuropeos porque los tipos seguirán bajos «mucho tiempo»

04/10/2016

Miguel Ángel Valero. El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, advierte que "las entidades podrían estar tentadas a infraestimar sus riesgos con el fin de ahorrar capital".  

El economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Peter Praet, pronostica que la situación actual de bajos tipos de interés se mantendrá durante un «tiempo largo», ya que aunque la recuperación económica continuará, por ahora sigue siendo «frágil», y reclama la creación de bancos transfronterizos en la Unión.

Además de ‘piropear’ a España por el «increíble proceso de recuperación» de la economía y porque la banca «ha hecho un ajuste de oficinas mayor que el resto» de Europa, Praet critica en el VII Encuentro Financiero, organizado por Expansión y KPMG, que la política monetaria todavía no se transmite adecuadamente a la economía real, «ni pymes ni hogares lo notaban».

El economista jefe del BCE avisa que la rentabilidad de la banca es «demasiado débil», «mucho más baja» que el coste de capital, y el precio contable en niveles de hace 11 años. Y que en la medida en que los tipos de interés bajos persistan, «más retos va a tener el sector bancario». «Habrá problemas para generar capital de forma orgánica y para obtener valores y que puedan seguir dando préstamos y afectando a la economía real». si los bancos no consiguen incrementar su rentabilidad.

Para ello, subraya la necesidad de contar con bancos locales «fuertes» y tener «diversidad» mediante «bancos paneuropeos, transfronterizos, fuertes, necesarios para tener una política monetaria fuerte».

«Pausa regulatoria»

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, no espera un aumento de los requerimientos de capital a la banca durante la próxima revisión de los modelos estándar, aunque puede haberlo en los bancos que utilicen los modelos internos de medición de riesgos de forma «agresiva o inapropiada».

También pide cerrar el marco regulatorio de Basilea III y que se produzca un periodo «de pausa regulatoria», como reclaman las entidades. Linde explica que hace 30 años el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea introduo el concepto de sensibilidad al riesgo, asignando un mayor consumo de capital a aquellas exposiciones que se consideraban más arriesgadas. Y deja muy claro que la postura del Banco de España es que la sensibilidad al riesgo «debe seguir situándose en el centro del marco de capital».

Un banco que asuma más riesgo debe asumir más capital regulatorio. «Si desapareciera este vínculo, se crearía una desconexión entre la gestión interna del riesgo y las exigencias regulatorias, y surgirían incentivos perversos que posiblemente llevarían a las entidades a asumir mayores riesgos de los que podrían gestionar adecuadamente», argumenta Linde.

El gobernador del Banco de España advierte que «dado que la exigencia de capital es mayor cuanto mayor es el riesgo, las entidades podrían estar tentadas a infraestimar sus riesgos con el fin de ahorrar capital», ha avisado.

«No hay negocio bancario viable con tipos negativos»

Por su parte, el presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, considera que no hay negocio bancario «viable» a medio plazo en un mundo de tipos negativos. «Más pronto que tarde» éstos deben desaparecer, porque representan una «seria distorsión» que «solo se puede mantener por un breve lapso de tiempo».

Roldán explica que el tipo de interés supone la retribución «del sacrificio que supone ahorrar y no consumir ahora», por lo que un tipo negativo significa que «no se remunera ese sacrificio y, además, se penaliza la renuncia a gastar en el presente».

«Con tipos de interés negativos, el núcleo principal del negocio bancario deja de tener valor, por la imposibilidad práctica de aplicarlos a los depósitos minoristas, cuya remuneración no puede bajar de cero», argumenta el presidente de la patronal bancaria. Este hecho es «especialmente cierto para bancos comerciales que, como los españoles, centran su actividad en financiar y dar servicios a la economía real, a las familias y las empresas, un modelo de negocio que no provocó la crisis y pudo, además, resistirla bastante bien». «Éste es el modelo que está en riesgo», ha añadido.

«En una economía de mercado la rentabilidad de cualquier empresa debe cubrir el coste de capital demandado por accionistas, y el sector bancario no es una excepción», subraya Roldán, que resalta que para la banca europea ese coste oscila entre el 10% y el 12%. En España, la rentabilidad presenta una «mejora paulatina» hacia el 6%, con «grandes diferencias entre unas entidades y otras, y con dificultades para que se aproxime al coste del capital en el corto plazo». A medio plazo, un sector que no es capaz de remunerar adecuadamente a sus accionistas «está abocado a experimentar un retroceso y, si esa tendencia se mantiene en el largo plazo, a desaparecer».

Pero precisa que la rentabilidad por dividendo de los bancos, en un entorno de tipos negativos, «no es en absoluto despreciable».

Las «cicatrices de la crisis», un volumen de préstamos dudosos muy elevados aunque «bien provisionados y en claro descenso», y de activos adjudicados también elevados, aunque valorados a precios de mercado; un crecimiento del crédito moderado; el impacto de una regulación «muy exigente, enormemente compleja y cambiante» y la  «excesiva atención que los gestores deben dedicar a estos asuntos en detrimento de la gestión del negocio»; y la irrupción del mundo digital, lastran la rentabilidad de la banca.

Para aumentarla, Roldán ve «imprescindible» una actuación «decidida» vía control de costes que mejore la eficiencia y permita a los bancos competir sin complejos con los nuevos operadores fintech.

Crecimiento orgánico, sin perder de vista las oportunidades

Los responsables en España del Santander, Rami Aboukhair, y del BBVA, Cristina de Parias, coinciden en este foro en que sus grupos están centrados en el crecimiento orgánico, aunque sin perder de vista oportunidades si aparecieran.

De Parias cree que los tipos negativos pueden provocar nuevos movimientos de concentración, pero deja muy claro que el BBVA esté enfocado en «profundizar en las relaciones con los clientes y ganar cuota de mercado en España». Aunque también reconoce que está «muy atenta» a lo que ocurre en el mercado y mira «todas las operaciones» para ver si tienen «encaje estratégico y aportan valor».

Aboukhair considera que el Santander tiene «potencial de crecimiento» en España mediante el crecimiento orgánico. Pero admite que el banco está «atento a cualquier oportunidad» que pueda surgir «siempre que genere valor».

Los dos competidores coinciden también en la necesidad de un periodo de pausa regulatoria, como el que plantea el gobernador del Banco de España, ya que la incertidumbre «no es buena» y las exigencias condicionan las decisiones de los bancos. En el mantenimiento de la sucursal sin abandonar la digitalización. «En España vamos a tener durante mucho tiempo una relevancia muy importante de las oficinas, porque es el centro de relación con el cliente», señala Aboukhair. Y en que hay que ofrecer productos financieros sencillos y transparentes y aportar valor al cliente, porque únicamente así éste se halla dispuesto a pagar por ellos.

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