Es muy propio de las retransmisiones deportivas, especialmente las de tenis, escuchar al comentarista eso de que el jugador sigue pensando en tal o cual jugada, en la que cree que la bola entró o en la que cometió un error garrafal, y que eso le resta atención a lo que pasa exactamente en el punto que está disputando.
Pues exactamente eso le ha pasado hoy a los mercados, pero con la variedad de que se han pasado la jornada pensando en algo que ni siquiera han vivido porque el ‘flash crash’ ocurrió cuando todos dormían. La libra se despeñó en un par de minutos y puso de manifiesto, una vez más, hasta qué punto todo este tinglado está montado sobre cimientos de barro.
Un Brexit duro
Como primera reacción, el consabido recurso al Brexit. Que si las cosas se van a poner muy tensas que es lo que menos conviene al mercado, que si los líderes de la UE quieren una negociación sin concesiones para cortar de raíz los intentos nacientes en otros países de seguir la senda británica…
Pero al final, todo eso es nada. La realidad es que una maquinita se pasó de frenada, seguramente obedeciendo órdenes de alguien que leyó exactamente eso en Financial Times, curiosamente publicado minutos antes de que se produjera el ‘flash crash’.
‘Dios mío, esto se pone muy crudo, así que a vender’, debió pensar, sin calibrar que la jugada podía ser catastrófica si vendía más de ‘cuatro o cinco’ libras a esas horas de raquítico volumen.
Total, una orden demasiado grande, un mercado con los brazos caídos y… ¡catacrack! Gran caída, todo el mundo preocupado con el nuevo ‘flash crash’ (¿cuantos van ya?) y titulares que nos hablan de que posteriormente se recuperó la normalidad en la cotización de la moneda británica. Una normalidad que incluye una caída de más del 1%…
Los británicos, tan contentos
En este caldo de cultivo, los británicos tan contentos. Cuanto más baja la libra más sube su Bolsa aunque sea solo por compensar el efecto del cambio de divisas, pero lo cierto es que para el inversor exclusivamente en libras, que vive en libras, el negocio está siendo redondo.
En cambio, los que quieren endurecer las negociaciones son los que llevan la peor parte. El gigante europeo se encuentra de nuevo sin armas con las que batallar, al punto de que la salida del BCE a desmentir un rumor que estaba fortaleciendo al euro tiene mucho que ver exactamente con eso, con la guerra monetaria sin cuartel a la que asistimos y en la que el euro sigue sin saber desenvolverse demasiado bien.
Vean cómo son las cosas. Mientras los mercados europeos se agarraban a lo que podían en busca de un suelo, el FTSE británico subía un 0,63%. El índice británico ha dejado atrás la barrera de los 7.000 puntos y se encamina al asalto de los máximos históricos.
Los intereses británicos, pasto de las caídas
Mientras las empresas británicas se dan un festín, las empresas europeas con intereses en Gran Bretaña son atacadas sin piedad. IAG (la fusión de Iberia y British Airways) encabeza desde hace días la lista de pérdidas en el Ibex.
Pero no está sola. Hoy al Santander le han arreado de lo lindo, igual que a Telefónica e incluso a Inditex, por aquello de que una multinacional del retail necesita de estabilidad cambiaria, lo que no es precisamente lo que sucede en estos momentos.
En definitiva, más les vale a los líderes europeos reflexionar acerca de lo que están haciendo y cómo lo están haciendo. Lo digo más que nada porque los paganos de sus torpezas son los de siempre. Y porque algunos de estos que pagan siempre los platos rotos empiezan a estar tan hartos que les parece estupenda la vía británica de salir corriendo.
¿Cómo se refleja todo esto en los gráficos de Bolsa? Pues con unas velas negras de impresión y la vuelta de los índices a sus soportes más cercanos:
En el caso del enrevesado gráfico del Eurostoxx, enredado como pocas veces he visto entre soportes, resistencias e incluso un canal que es el que ahora mismo le sirve de soporte, la caída ha sido algo más contenida, pero en el Ibex, con al castigo en el mismo día a Santander, Inditex y Telefónica, queda claro que no ha sido el mejor día.
En definitiva, mientras todos seguían pensando en el ‘flash crash’ los más listos les comían la tostada. Lo único bueno es que los soportes no han saltado por los aires, pero recuerden aquello de que ‘tanto va el cántaro a la fuente…’
Al cierre, el Dax se ha dejado un 0,74%, el Ibex un 1,52%, el CAC un 0,67% y el Eurostoxx un 0,70% Y sí, hubo dato de empleo, pero nadie le prestó la mínima atención.
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