El exCEO de Bankia avisó a Rato que si usaba las black «acabaría saliendo en los papeles»

11/10/2016

Miguel Ángel Valero. La Audiencia Nacional desactiva otra maniobra de las defensas de los acusados, que reclamaban suspender el juicio un mes hasta que comparezca el expresidente de Caja Madrid, Jaime Terceiro.

El inicio de la ronda de declaraciones de testigos en el juicio de las tarjetas black comenzó con una ausencia, la del expresidente de Caja Madrid, Jaime Terceiro, entre 1988 y 1996. Era una comparecencia con mucho ‘morbo’, ya que las defensas de los 65 acusados -y en especial la de Miguel Blesa, que sucedió a Terceiro en la presidencia de la caja- recurren al efecto ‘ventilador’ para tratar de difuminar su responsabilidad en este escándalo.

En este sentido, la presidenta del tribunal de la Audiencia Nacional que juzga el caso, Ángela Murillo, rechazó la petición de la defensa del expresidente de la Comisión de Control de la caja, Pablo Abejas, a la que se sumaron otros acusados, para que se aplazara la vista hasta que compareciera Terceiro, el 14 de noviembre, alegando «una clarísima indefensión».

El fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón, cree que suspender el juicio un mes «vulnera el derecho a la tutela judicial efectiva», un argumento al que se han adherido las acusaciones, y que ha sido ratificado por el tribunal.

El juicio sigue y comparece Francisco Verdú, consejero delegado de Bankia y el único de la cúpula de esa entidad que no utilizó las tarjetas black (Esteban Tejera tampoco las usó cuando estaba en Caja Madrid al frente del área de Seguros).

Su declaración no tuvo desperdicio. Verdú, fichado por Rato de Banca March para culminar el proceso de salida a Bolsa de Bankia, no sólo no aceptó la tarjeta (con un límite anual de 75.000 euros) que le ofreció en febrero de 2012 su presidente para compensar la limitación salarial impuesta por el Real Decreto 2/2012 (que establecía que el salario máximo de directivos de la banca con ayudas públicas era de 600.000 euros), sino que, además, en dos conversaciones con éste y con el director general de Medios, Ildefonso Sánchez Barcoj, les aconsejó que no las emplearan porque «acabarían saliendo en los papeles». Como finalmente sucedió en octubre de 2014.

«Le dije a Rato que la tarjeta no estaba en el contrato y no entendía que pudiera aportar gastos sin justificar, que no la iba a usar y que la rechazaba. Él se enfadó bastante, se molestó y yo le insinué que podía tener consecuencias importantes si la usaba para cuestiones personales», ha dicho a preguntas de las defensas. Advirtió «de la mala praxis y las consecuencias que podría tener su uso» y decidió guardarla en el mismo sobre en el que se la dieron y devolverla a Recursos Humanos cuando abandonó Bankia.

Rato declaró en el juicio que Verdú no rechazó la tarjeta black cuando se la ofreció y que nunca advirtió sobre las consecuencias de su uso.

Verdú precisa que cuando llegó a la entidad recibió una tarjeta para gastos de representación, que no desactivó porque entendió que era «necesaria» para el ejercicio de su función, y la black, a la que podía cargar gastos sin necesidad de justificarlos porque era de libre disposición, que rechazó «porque no formaba parte del esquema retributivo». «Que sea deducible no significa que sea legal«, razona.

También declara que «aparentemente» Sánchez Barcoj falsificó su firma para solicitar la tarjeta. «Yo no tuve la tarjeta en vigor. No la activé y si no se activa no se puede anular», explica.

Bankia niega que se manipulara el Excel con los gastos

El director corporativo de Auditoría de Bankia, Iñaki Azaola, aporta también mucha luz sobre el caso. Niega ante el tribunal que se manipularan los datos publicados en la hoja Excel sobre el desglose de las compras efectuadas. «No han sido datos tocados ni manipulados, sino que están extraídos», explica. «No ha habido ninguna alteración de ningún campo» porque es «imposible hacer ningún tipo de modificación».

También rechaza que se vulnerara la Ley de Protección de Datos: «la única información es agregada por conceptos sin otro objetivo que demostrar que no eran gastos de representación y que había algún tipo de irregularidad en los mismos». La hoja Excel de Bankia desglosa el gasto de los 65 encausados efectuado entre 2003 y 2012 y que asciende a 12,5 millones de euros.

Azaola, como ya hizo el exsecretario de Caja Madrid, responsabiliza de las tarjetas black a Medios, que dirigía Ildefonso Sánchez Barcoj.

 

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