En concreto, los despidos, que ya han sido comunicados a los empleados afectados, se han producido en las divisiones de operaciones del grupo, banca minorista, riesgos, finanzas y marketing y productos de clientes.
Este nuevo ajuste de plantilla, que no supone ningún cierre de sucursal u oficina ni la externalización de empleos, contempla el despido de 1.340 trabajadores y la creación de 110 puestos en todas las divisiones afectadas.
Lloyds reconoce que este proceso implica tomar «decisiones difíciles» y se compromete a trabajar para lograr que estos cambios se lleven a cabo de forma «cuidadosa y con sensibilidad». Los sindicatos Accord y Unite han sido consultados antes de realizar este anuncio.
De hecho, Rob MacGregor, un portavoz de Unite, ha señalado que este recorte es «totalmente inaceptable» en una entidad respaldada por los contribuyentes y supone una «horrible» noticia para la plantilla, además de algo «contraproducente» para el objetivo del banco de triunfar con su negocio.
El banco subraya que su política es usar siempre la rotación natural y recolocar a sus trabajadores donde sea posible para retener su experiencia y su conocimiento dentro del grupo. Además, añade que los despidos forzosos son siempre el último recurso y que intenta ofrecer bajas voluntarias.
Los cambios que está llevando a cabo este miércoles Lloyds Banking Group forman parte del plan estratégico anunciado hace dos años, por lo que no tienen ningún vínculo con la victoria del ‘Brexit’ en el referéndum celebrado el pasado mes de junio en Reino Unido.
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