Las petroleras se adaptan a un barril que se prevé no supere los 60 dólares hasta finales de 2017

16/10/2016

Tania Juanes. La gestión de los activos permite a empresas, como Repsol, rentabilizar gran parte de los yacimientos. En este contexto los países de la OPEP y no pertenecientes al cártel son conscientes que el equilibrio oferta-demanda sólo avanzará con control sobre la producción.

petroleo00Las últimas cumbres de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) han defraudado o han pasado sin pena ni gloria, pero el cónclave que se ha convocado para los próximos 28 y 29  de octubre, con tener en teoría un carácter técnico si bien de alto nivel, podría ser el escenario para adelantar la consolidación del preacuerdo sobre producción, de carácter más político, alcanzado la pasada semana en Estambul.

El objetivo es la congelación, incluso la reducción, de la producción de petróleo por parte de la OPEP y de algunos de los principales productores y exportadores, con Rusia.  en primer lugar. El encuentro, en palabras del ministro de Energía de Qatar, Mohammed Salih Al Sada tiene como objetivo avanzar en el reequilibrio del mercado «en interés de todos, no sólo de productores y exportadores, sino también de la economía mundial”,

Desde Citi se estima que el acuerdo es factible y que el precio del barril podría escalar hasta el entorno de los 65 dólares a finales del año 2017. En este marco explica las subidas de las petroleras en Bolsa. No obstante no todas están en positivo: sí lo están las americanas Exxon y Chevron, y en Europa, a excepción de BP -que como casi todos los valores del FTSE se están beneficiando de la caída de la libra-,la que presenta mejor comportamiento es Repsol. La compañía española está entre los grupos que más rápido ha reaccionado para adaptar la gestión de sus activos de exploración y producción.
Con todo, un tema relevante en el contexto en el que se desarrolla el mercado del petróleo desde la crisis que se inició en el verano de 2014 es la gradual adaptación de la industria petrolera. Y los países de la OPEP y que no son del cártel lo saben porque también están entre los protagonistas de este proceso.
Las cotizaciones se han elevado este año para establecerse en el entorno de los 50 a 53 dólares el barril, después de haber caído por debajo de los 30, y ahora se empiezan a considerar como unos precios adecuados para determinadas inversiones, incluidas la producción no convencional de hidrocarburos, como es el fracking.
Según Goldman Sachs, la inversión en prospección recupera fuerza por la mejora de la productividad que va de la mano de la reducción de costes. En este contexto, el banco estadounidense estima que los productores de EE UU proyectan aumentar la actividad con una horquilla para el barril entre 50 dólares y 55 dólares. Esto supone, según un informe realizado por Peter Hackworth, una rebaja en un posible umbral de la rentabilidad que sólo hace un año estaba entre 60 dólares y 65 dólares por barril.
En el informe titulado «El nuevo orden del petróleo» se destaca además que la citada producción no convencional, que fue uno de los factores que impulsó a Arabia y otros países de la OPEP  a producir sin medida, también se está remodelando al escenario actual. Panorama que se caracteriza, asimismo, por una elevada volatilidad, y por previsiones inciertas respecto a los precios futuros.
El máximo responsable de la Agencia Internacional de la Energía, Baker Hughes, en unas declaraciones a Bloomberg ha apuntado en esa misma dirección respecto a la adaptación de la industria del fracking. “Es probable que veamos, en un corto periodo de tiempo, un aumento de la producción, tanto en Estados Unidos como en otros países. Con unos precios alrededor de los 60 dólares será suficiente para despertar a la industria del shale».

Mientras algunos los países de la OPEP y los grandes exportadores que está fueran del cártel, como es Rusia, quieren enviar el mensaje desde la otra cara de la moneda. Según el consejero delegado de Saudí Aramco, Amin Nasser, el mundo se enfrenta al riesgo de vivir una crisis de suministro, que modificaría la actual relación de fuerzas entre la oferta y la demanda. La causa, según el directivo de la empresa saudí que prepara su salida a Bolsa en este convulso contexto, es el drástico recorte de inversiones que se ha producido en los dos últimos años. Y la ha cuantificado respecto a los proyectos de exploración y producción en más de 100.000 millones de dólares.

 «La producción fiable de petróleo que tuvimos en los últimos años se debió a unas cuantiosas inversiones, y me preocupa que suframos el efecto contrario en la próxima década», dijo en el Congreso Mundial de la Energía celebrado en Estambul.
En esta línea están también las declaraciones del presidente ruso, Vladimir Putin, quien manifestó que la industria petrolera experimentaba su periodo más largo de caída de las inversiones en 45 años. Y añadió que existía el riesgo de que se produzcan «saltos impredecibles» en los precios.
 
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