El Banco de España invita a fusiones porque producen «ganancias de eficiencia a medio plazo»

03/11/2016

Miguel Ángel Valero. El supervisor avisa del impacto en las cuentas de las entidades de la caída de precios de los activos financieros. // Informe de Estabilidad Financiera 11/2016

El Banco de España insiste, en su último Informe de Estabilidad Financiera, en quelas entidades financieras deben «considerar operaciones corporativas, que en sí mismas suelen permitir ganancias de eficiencia a medio plazo». Esta invitación a una nueva ronda de fusiones parte de la certeza de que los tipos de interés negativos sigue deteriorando el negocio en España, con “un volumen de actividad bancaria aún en descenso».

El supervisor señala que el estrechamiento de los márgenes va a permanecer durante bastante tiempo, por lo que recomienda a los bancos aumentar su eficiencia con la reducción de costes.

Todo esto lleva a una rentabilidad muy baja, insuficiente para compensar el coste de la captación de capital: 6,1% sobre recursos propios (ROE).

La única nota positiva es que, aunque el stock de activos adjudicados «sigue siendo significativo», está en «fase de continuado descenso”, con una caída acumulada del 38% desde diciembre de 2013. El Informe de Estabilidad Financiera destaca que el flujo de ventas superó por primera vez en 2015 al de entrada. Y que los activos refinanciados también está disminuyendo.

Al mismo tiempo, la ratio de solvencia de la banca española se mantiene en niveles por encima del 12% y supera «con cierta holgura» el mínimo regulatorio. El Banco de España insiste en la resistencia de las entidades españolas incluso en un escenario más adverso que el que calculó la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) en las pruebas de resistencia (‘stresstest’) de este año.

Avalancha de advertencias

No obstante, el informe del supervisor se centra en las consecuencias sobre los bancos del deterioro de las perspectivas de crecimiento de la economía nacional. El Banco de España avisa que la economía española está expuesta a riesgos vinculados a la incertidumbre ligada a las nuevas políticas económicas, en particular a las «eventuales medidas presupuestarias que son necesarias para satisfacer los objetivos de déficit público hasta 2018» y de las reformas estructurales que necesita para «aumentar su crecimiento potencial».

Advierte de los riesgos vinculados a las negociaciones sobre el Brexit, “las diversas citas electorales próximas, las cuestiones migratorias y los problemas de seguridad y su posible efecto sobre la confianza de los agentes”.

Tambiñen cita la incertidumbre sobre los resultados y las políticas que se deriven de las elecciones presidenciales en EEUU., las dudas sobre el proceso de transición en el modelo de crecimiento de China, los posibles efectos sobre los mercados financieros de la normalización de la política monetaria en EE.UU. y los distintos riesgos geopolíticos, entre otros.

«La materialización de alguno de estos riesgos podría tener un impacto negativo sobre el crecimiento económico de España, o en países con los que la banca española tiene exposición, lo que tendría un efecto adverso sobre la calidad de sus activos», advierte el Banco de España.

Puede producirse una corrección a la baja en los precios de los activos financieros, tanto en la renta fija como en la variable, como consecuencia de un aumento de las primas de riesgo. La evolución futura de los precios está sujeta a los posibles cambios de los agentes de mercado en su actitud frente al riesgo, «especialmente en un contexto en que las valoraciones de algunos instrumentos han alcanzando los niveles más elevados de los últimos años».

Es el caso de la deuda soberana, cuyos precios están en máximos (y las rentabilidades bajo mínimos)- gracias al programa de compras del BCE. “Tal corrección se traduciría en un deterioro del activo y en un empeoramiento de las condiciones de financiación. Y tendría como efecto inmediato un empeoramiento de las expectativas de rentabilidad”.

La banca es sensible a una corrección en los activos de renta fija por su elevada cartera de deuda soberana. El supervisor precisa que el volumen de exposición a deuda soberana es del 13% en las entidades española, frente al 11,5% de la media de la banca europea. Y la exposición de esa cartera a la deuda doméstica respecto al total de exposición soberana es también superior a la media europea: 56,9%  frente  47,8%. Aunque es similar a la de los bancos de las principales economías de la Unión Europea: 57,5% en Alemania, 55,2% en Francia y 58,8% en Italia.

 




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