Tengo los brazos llenos de marcas de pellizcos. Los que me he ido dando a lo largo de la jornada al comprobar cómo tras una apertura nefasta las cosas se han apaciguado y las Bolsas europeas han terminado subiendo.
Y para colmo de normalidad, debemos volver a decir que no todas las Bolsas europeas. Hay un mercado irreductible que hace siempre lo pèor en el día en el que el resto hace lo mejor. Sí lo están imaginando bien, el mercado español y el Ibex de nuestras entretelas.
Vayamos por partes para no perdernos y veamos el gráfico intradiario del Dax. La imagen está tomada unos minutos antes del cierre, pero no afecta en absoluto a la sensación que proporciona:
Ha terminado subiendo más de un 1,5% después de haber empezado a la baja un 4%. Notable movimiento. El único ‘pero’ es que el movimiento se ha producido en la dirección no anunciada. Lo que llevaban clamando desde hace días es que si ganaba Trump habría cataclismo y eso pareció en la apertura, pero… Ya se sabe, no hay nada más cobarde que el dinero.
Han jugado sus cartas hasta el último momento, han amenazado, amedrentado, advertido y hasta amagado. Pero a la hora de la verdad, el dinero no se va a poner en contra así por las buenas de que será el nuevo presidente de la mayor potencia económica del mundo.
Y más aún. Piorque les conoce bien. Ha jugado sus cartas, ha quebrado empresas, ha escaqueado impuestos, ha externalizado producciones. Definitivamente, preferían a Clinton, pero a la hora de la verdad, le tienen miedo.
Trump sabe muy bien dónde están los resortes del dinero fácil y conoce de primera mano cómo una ‘pequeña contrariedad’ en un asunto puede terminar en la quiebra de una empresa. Y no quieren ‘pequeñas contrariedades’. Lo han dejado clarísimo. Parece que han puesto una pancarta que rece «Es un indeseado, nuestro indeseable».
Obviamente, esta verdad ha tenido que ser ‘vestida de seda’. Que si su primer discurso una vez elegido ha sido muy moderado. Que no ha apuntado contra nada ni contra nadie.Que apenas ha dicho si va a hacer algo más allá que el arreglo de las maltrechas infraestructuras del centro del país…
Luego han pasado a ‘y ahora no van a subir los tipos’. Ya me contarán ustedes por qué, pero eso ha estado circulando desde las diez de la mañana europea. Y cuando el dólar ha apretado el acelerador subiendo respecto al euro, ‘va a recuperar la política de nación fuerte y eso incluye dólar fuerte’.
Vamos, que ni Trump sabe lo que va a poder hacer. Que todo dependerá de lo que le dejen hacer los propios republicanos, con mayorías en Congreso y Senado. Pero los mercados ya lo tienen claro. Y si mañana hay que inventar otra excusa porque conviene, no se preocupen, que la encontrarán.
Pero no podría terminar esta crónica de urgencia sin hablar del Ibex. El único índice de entre los grandes en Europa que ha terminado en negativo. ¿Será que los españoles somos más quijotes que nadie y hemos decidido demostrar el mundo que no nos gusta Trump?
Ni mucho menos. Simplemente, hemos tenido algún lastre más que el resto por la exposición de empresas españolas a México y, en general, a Latinoamérica. Al BBVA le han metido un cañonazo de más del 5%, pero a primera hora de la mañana superó el 8%. Aún así, ha dejado una vela diaria tan preciosa como esta que ven:
Desde el punto de vista técnico, jornada impecable en el selectivo español. Apertura en soporte, rebota en esa zona y sale lanzado hacia arriba, respetando al cierre también la media de 200 sesiones. Si no fuera el día que es, sería una gran jornada.
¿Y mañana? Pues ahí viene lo complicado. Nada ni nadie puede garantizar que vayan a seguir con este ataque de pseudoeuforia durante mucho más tiempo, pero tampoco puede asegurar que no vayan a seguir con él. Quedan 71 días para agradar al nuevo amo del negocio y prometen ser interesantes…
Al cierre, el Dax avanzó un %, el Ibex se dejó un %, el CAC ganó un % y el Eurostoxx un %.
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