Incertidumbre en las renovables por la nueva política energética de EEUU

10/11/2016

Tania Juanes. Los inversores prefieren los valores unidos al petróleo, gas y minas, mientras castigan las energías limpias ante el previsible apoyo de Trump a los hidrocarburos.

Donald Trump

Donald Trump

Analistas e inversores no conocen en profundidad el programa energético del nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pero lo cierto es que en general comparten una idea básica: las energías renovables no van a ser el centro de sus objetivos inversores, mientras que los combustibles fósiles, incluido el carbón, serán los que cuenten con más apoyos fiscales para sus proyectos.

Sólo les puede beneficiar en la medida que con la eólica y las solares se avance en la independencia energética del país, meta reiterada por el político republicano, pero ahora lo que se teme es la anulación de subsidios federales para los proyectos verdes. Y no se trata de un sector marginal en la economía, por él han apostado, además de empresas como Siemens con su acuerdo con Gamesa, fondos y otros inversores institucionales.

Trump se ha mostrado a lo largo de los últimos meses más partidario del uso del  gas y del petróleo -incluidas las nuevas tecnologías como el fracking-, lo que, asimismo, se percibe en los mercados bursátiles, con alzas en el caso del Ibex de compañías unidas a la construcción de infraestructuras energéticas como Técnicas Reunidas. Si bien el efecto más evidente se está produciendo en el ámbito de diversas Bolsas con la subida de valores unidos a proyectos relacionados con las materias primas, así como con la industria farmacéutica.

Y lo que las Bolsas europeas reflejan, también la española, son las dudas incluso respecto a que el nuevo inquilino de la Casa Blanca respete los acuerdos ya suscritos por su país respecto al control de las emisiones de CO2, como el de París. Una de sus ‘reivindicaciones’ ha sido la cancelación del acuerdo y la retirada de fondos de su país destinados a combatir el cambio climático desde la ONU.

En este contexto, las incertidumbres pesan en valores como Gamesa -con cerca del 14% de su facturación en ese país-, en Acciona, en Iberdrola -si bien la empresa que preside Galán tiene también intereses en negocios regulados-, la italiana Enel, la portuguesa EDP y la danesa Vestas -primer productor de turbinas eólicas-. Endesa, que se ha hecho con activos renovables este verano de Enel.

Pero, de momento, los principales ganadores, además de los productores de acero, son las mineras. En el índice británico FTSE, Antofagasta, Glencore y Anglo American lideraban las ganancias con repuntes históricos para un única sesión.

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