Los socios de KPMG Javier Hervás y Fernando Cuñado han declarado ante el tribunal que juzga el caso de las tarjetas black de Caja Madrid y de Bankia que ningún documento de los que han examinado establece que éstas formaran parte de las retribuciones. Y coinciden en que, en su experiencia como auditores nunca han encontrado un caso similar al de Caja Madrid y Bankia.
Los auditores elaboraron, a petición de Bankia, un informe que demostraba que las tarjetas fueron emitidas fuera del circuito convencional y no constituían «forma alguna de remuneración». Ese informe señala que la emisión de esas tarjetas se llevó a cabo «sin regulación contractual alguna y sin someterse a procesos de control y fiscalización», por lo que no pudieron constituir una forma de remuneración. Tampoco se encontraron pruebas de que fueran aprobadas por el Comité de Medios ni por ningún otro órgano de gobierno, y los más de 12 millones de euros utilizados en esas tarjetas «no fueron soportados o justificados conforme a los requisitos establecidos».
Durante su declaración ante el tribunal, ambos se reafirman en lo expuesto en el informe, y explican que para identificar al usuario de cada tarjeta existían unos códigos numéricos que se conservaban de forma manuscrita, en papeles amarillos tipo «post-it».
Resaltan que, entre la documentación que manejaron para elaborar su informe no han identificado documentación alguna que soporte los gastos, lo que sí ocurre con tarjetas de empresa convencionales.
Cuñado aclara que el volcado de la información a hojas de cálculo excel es una práctica «normal» en el ámbito auditor, ya que se trata de un formato «más manejable y procesable» que los datos cifrados almacenados en los servidores de una entidad.
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