El DIC es el Academos del siglo XXI, un espacio donde aprender requiere compartir

21/11/2016

José Llinares, de Tribal y del DIC. Es mejor quien enseña a otros lo que aprende y aplica cada día.

Academos era el paraíso simbólico del saber imaginado por Platón y replicado por la academia florentina. En un tiempo floreció y su guía sirvió para que el hombre aplicase el saber a la evolución. De aquel Academos queda una lección muy válida hoy: el ser humano mejora con saber, y el aprender es una práctica que es mucho más rica si es compartida. Así lo entendemos en el Digital Innovation Center (DIC).

En esta época la disrupción en lo social, y también en comunicación, es clave para el salto que queremos dar cuando hablamos de transformación digital. Los millennials de hoy son ya la siguiente generación que comparte la dualidad del trabajo y el aprendizaje en tiempo real. Avanzan con los ojos abiertos, compartiendo, observando, debatiendo y cuestionando. Los alumnos no sólo deben responder ante su maestro, interactúan con él, lo observan y debaten, lo miran con ojos escépticos y críticos —cuestionado por su propia experiencia práctica— y están dispuestos a exigirle su mejor aportación. Y así debe ser.

Es uno de los grandes cambios que Internet nos ha dejado: el acceso a una información que nos permite investigar, cuestionar y opinar sobre lo que cuenta un profesor. Así, el mejor talento profesional está en mi mundo digital.

Comparto mi tiempo en la tribu, y en el aula del DIC, con profesionales en vías de ser los mejores; profesionales que exigen de quienes aprenden —profesionales en ejercicio— que además de su brillante carrera también demuestren, y sean mejores, y les ayuden a serlo ellos. Y es mejor quien enseña a otros lo que aprende y aplica cada día en su práctica profesional. Así lo creo y reitero. Hoy, enseñanza y empresa no es que deban estar cerca, lo están ya. Ese es el atributo que marca la diferencia en educación profesional.

El professor, un alumno más
Cuando nos embarcamos en la aventura de abrir el DIC con la Fundación Universidad Carlos III, lo hicimos pensándolo como un necesario Academos de la revolución social y digital. Donde alumnos y profesores llegan dispuestos a compartir y debatir para pensar y trabajar mejor. Porque igual que el alumno debe exigir lo mejor, el centro debe contribuir dándole lo mejor. Hasta el profesor es también alumno.

Podrán cambiar las herramientas, los procesos e incluso la tecnología, pero la necesidad de conocimiento y actualización permanecerá en nosotros inalterable. Sólo así crecemos y nos transformamos. Por mucho que avance el mundo hay cosas que nunca cambiarán: la importancia de la formación y la presencia de los maestros.

Estamos experimentando: la electrificación del siglo XXI. Una revolución tecnológica que está provocando cambios sociales y, por supuesto, educacionales y laborales. Ocho de cada diez jóvenes de entre 20 y 30 años encontrarán un empleo relacionado con el ámbito digital en trabajos que aún no existen.

Profesiones en auge
Ingenieros smart factory, chief digital officers, expertos en innovación digital, data scientists o científicos de datos, expertos en Big Data, arquitectos expertos en smart cities, directores de contenidos digitales, expertos y gestores de riesgos digitales, serán las profesiones más solicitadas. Y todos tienen en común la cualificación digital, la especialización en marketing y ventas, y el conocimiento y relación con el consumidor.

La economía digital ha transformado el mundo de manera transversal y es esencial para la competitividad de empresas y países. En España, la revolución digital tendrá en 2025 un impacto de nada menos que 120.000 millones de euros.

Es la Revolución 4.0 propiciatoria de un cambio que se replica en empresas y modelos de negocio y, por lo tanto, en el mercado laboral y en el perfil profesional que se demanda. Más allá de las capacidades tecnológicas y la aparición de nuevos modelos de empresas —startups—, la economía digital requiere profesionales capaces de gestionarlas con éxito y de alumbrar la innovación, aprovechando las ventajas que brinda la economía creativa.

Profesionales que deben exigir y contagiarse de multidisciplina con una visión holística. Como en la academia florentina, donde se reunían banqueros, filósofos, arquitectos, medicos, pintores, etc., y donde cada uno aportaba su visión, complementaria, que enriquecía al resto y facilitaba nuevos puntos de vista. Así debe ser el Academos de formación digital —el DIC— al que cada semana acudo para dar “mi mejor version” como profesor, dispuesto, como mis compañeros, a compartir, formar y debatir. Y ello, bien sea el programa sobre actualización del negocio digital, del SEO, SEM, Inbound Marketing, etc.

No necesariamente hay que convertirse en “el Leonardo de la transformación digital”. Pero sí contagiarse de esas ganas de aprender y de disfrutar del conocimiento de un sector, el digital, que varía día a día a golpe de byte.

 

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José Llinares.

José Llinares (en Twitter, @josellinares) es jefe de Estrategia y socio de Tribal. (@TribalSpain). Especialista en marketing digital, es también responsable académico en el Digital Innovation Center (DIC), centro vinculado a la Fundación Universidad Carlos III (@uc3m). Llinares escribe su propio blog.

 

 

 

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