Nueva sesión decepcionante de las Bolsas europeas. No pueden subir, no saben subir y no quieren subir. Es mucho el lastre que acumulan y no pueden con él.
Tímidas subidas en algunas de ellas y en otras, como en el caso de la española, ni eso. Siempre hay una buena excusa para el mal comportamiento de las Bolsas europeas. Hoy de nuevo, son los bancos italianos los que vuelven al primer plano. Y con esa excusa ya tenemos servido todo lo demás.
Pero todo es una cortina de humo. El problema de las Bolsas europeas reside en la propia Europa, que se desangra como idea de unidad. ¿En qué Europa deben creer los mercados? ¿En la insolidaria para con sus socios que encarnan Alemania, Holanda o Finlandia? ¿En la pedigüeña en incumplidora representada por España, Portugal o Grecia? ¿En la bomba de relojería que supone Italia? ¿En las veleidades ultranacionalistas desarrolladas en algunos de los socios más recientes? ¿O en el anquilosamiento por antonomasia que representa Francia, agravado por el auge de la extrema derecha?
No hay una Europa ni todos quieren a Europa para lo mismo. El problema es que ahora mismo vuelven a ponerse a prueba los cimientos mismos de la UE. ¿Y si revienta la banca italiana? ¿Acudirán al rescate o podrán tantas trabas como lo hicieron con la banca española? ¿Y si la banca que revienta es la alemana, la de los landerbanken? ¿Y si el primer ministro italiano pierde el referendum? ¿Y si…?
Son demasiados interrogantes y muy pocas respuestas. Tan apurada está la situación que Merkel se ha apresurado a hacer un guiño a Rajoy y convocarle deprisa y corriendo a una cumbre para intentar dar una muestra de que los principales países de la UE siguen con una idea cohesionada. Toma ya cohesión. La señora May, la que se va, la que quiere irse por las malas incluso, estaba en semejante foro.
Volviendo a la Bolsa. ¿Le puedes pedir a los inversores que confíen en semejante desatino? Lo crean o no, muchos de los que tienen la pasta preparada para invertir y no saben donde hacerlo terminan en Wall Street por eliminación. Pueden creerlo o no, pero entre quienes tienen ese dinero cunde la idea de que Europa puede estallar en cualquier momento. Y, claro, mejor no exponerse a semejante terremoto…
Lo vemos en un par de gráficos:
Ni siquiera una apertura decididamente alcista de los mercados americanos fue capaz de devolver al Ibex al terreno positivo. Fue carne de pérdidas usando como excusa a los bancos italianos, pero la realidad nos dice que los bajcos españoles se contagiaron poco hoy. La realidad es que la Bolsa española en su conjunto tiene bastante de desastre.
Pero no se crea nadie que le va mejor al Eurostoxx. Mientras el selectivo español se apoya una y otra vez contra su soporte, el índice paneuropeo se da de bruces una y otra vez contra su resistencia. Muy penoso, la verdad.
Siempre nos quedará París, que en los últimos tiempos viene siendo el mercado que mejor se comporta. El problema es que el mercado francés no tiene gancho, no es capaz de tirar del resto como lo hace el mercado alemán. Ése que está tan de capa caída…
Al cierre, el Dax avanzó un 0,19%, el Ibex perdió un 0,10%, el CAC sumó un 0,56% y el Eurostoxx un 0,40%.
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