Es conocido que en Bolsa, todo lo que no sube termina por bajar y eso ha ocurrido hoy. La Ley de la Gravedad ha entrado en funcionamiento en Wall Street.
Ni la subida del petróleo ha conseguido animar a un mercado que está más pendiente de que termine el año que de ninguna otra cosa. No hay volumen y apenas hay interés por nada y eso se paga.
El mercado no es indiferente y eso se nota en ocasiones como la que estamos viviendo. Venimos de un periodo de subida realmente potente y se ha llegado a la fase de agotamiento justo en un lugar crítico: la barrera de los 20.000 puntos en el Dow Jones.
No ha podido con ella y el mercado ya ha dado suficientes oportunidades, así que ha aprovechado la jornada de hoy para hacer tabla rasa según su peculiar saber y entender. Si no sube y no hay dinero presionando en absoluto, toca bajar. Y se ha dedicado a ello con fruición.
Ni el Nasdaq ha empujado como lo hiciera en los dos últimos días ni el petróleo ha sido el revulsivo que solía ser. El poco dinero que iba entrando en el mecado mucho me tiempo que no era demasiado optimista de corto plazo ante las palabras de Trump hacia Obama, al que acusa de torpedear el relevo en la Casa Blanca.
Total, que entre la falta de dinero, y la desconfianza generada por las acusaciones de Trump, la Ley de la Gravedad hizo de las suyas. A falta de solo dos días para terminar el año, sólo una inesperada reacción al alza lograría el objetivo de superar los 20.000 puntos. Pero para esa reacción sería necesario dinero y eso escasea de lo lindo.
Al cierre, el Dow Jones perdió un 0,56%, el S&P 500 un 0,84%, el Nasdaq 100 un 0,80%, el Nasdaq Composite un 0,89%, el Nyse Composite un 0,79% y el Russell 2000 un 1,23%.
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