Las Bolsas europeas anticipan con sus caídas que vienen curvas

30/01/2017

Miguel Larrañaga.

Las Bolsas europeas anticipan con sus caídas que vienen curvas y que las cosas están mucho menos claras de lo que ha parecido hasta ahora.

La actividad frenética de Donald Trump empieza a dejar malas sensaciones en los mercados y el golpe de gracia, lo que ha hecho que se disparen las alarmas ha sido el veto a la entrada de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana en Estados Unidos.

Entienden los mercados que las primeras medidas decretadas por Trump, como la salida de su país del Tratado de Asia Pacífico o el constante acoso a México por su condición de país receptor de inversiones de industrias estadounidenses ya eran preocupantes, pero que con las restricciones a la entrada de personas procedentes de algunos países en concreto se está dando un paso dificilmente justificable que terminará por minar los cimientos de la economía estadounidense.

De hecho, ha llamado mucho la atención que muchas de las empresas punteras americanas se hayan apresurado a enviar un comunicado a sus trabajadores indicando qiue semejantes propuestas no están en línea con la cultura de la companía, mostrando su preocupación por el efecto que puedan causar en distintos aspectos del día a día de la empresa.

Si le unimos que esta preociupación viene de la mano de una creciente inflación en Alemania que ha empezado a hacer saltar alguna alarma y que no augura nada bueno de la relación de futuro entre el Bundesbank y el BCE, tenemos un coctel que sigue reflejándose en los gráficos de la deuda portuguesa e italiana, los dos países que ahora mismo el mercado considera más débiles en caso de que se vuelva a las andadas con la crisis.

La escala de los bonos portugués e italiano suma y sigue, pero de momento no ha logrado trasladar su intensidad al bono español:

Está repuntando, es claro, pero ni con la velocidad ni con la intensidad que han demostrado la deuda de nuestros socios mediterráneos.

¿Y qué tiene que ver la deuda en todo esto? Pues que con la parálisis que aqueja a la Bolsa, sumida ya en un nuevo lateral de estrecho recorrido, las tensiones se están reflejando en toda su intensidad en el bono y, además, se forma muy selectiva.

De momento, en los grandes índices europeos, a pesar de la voluminosa caida de hoy, las cosas se mantienen dentro de un orden, pero los gráficos empiezan a oler a chamusquina, y más si se tiene en cuenta que la mano fuerte, los operadores que mueven realmente el mercado, están fuera desde hace días.

Veamos los gráficos del Eurostoxx y el Ibex:

Cada uno ha topado contra el obstáculo técnico que tenía en su camino al alza, el Ibex en la banda superior de un canal y el Eurostoxx en una resistencia, y ambos han tomado el mismo camino, un zigzag de corto recorrido en el que llevan desde comienzos de año.

No se salen del rango, aunque mucho me temo que con un par de sesiones así no habrá dudas y la ruptura se consumará por debajo. De momento, las Bolsas europeas avisan de que bienen curvas.

Al cierre, el Dax perdió un 1,12%, el Ibex un 1,50%, el CAC un 1,14% y el Eurostoxx un 1,23%.

 

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