Wall Street se convierte en un galimatías a la espera del dato de empleo. Indices que cierran al alza, índices que cierran a la baja. Todo es contradictorio, hasta la amplitud del mercado, positiva en el Nyse y negativa en el Nasdaq.
Y es que en el mercado están a la espera de que cualquier mal dato precipite lo que hasta ahora se ha evitado por todos los medios: una oleada de ventas.
Como puede apreciaarse en el gráfico del S&P 500, el mercado se mueve en una franja muy estrecha, sin fuerzas para subir y con suficientes apoyos como para no bajar. El miedo es a que pierda esos apoyos.
Todo va con excesiva cautela y la excusa oficial es el presidente Trump y su forma de hacer las cosas, un eufemismo para no decir claramente que Trump está más rápido con todo lo que no tiene que ver con el programa económico. Ni los planes de infraestructuras masivos, ni la reforma fiscal parecen tener prioridad.
Y esta precaución que se ha instalado en el mercado permite que sucedan cosas como que los buenos resultados de Amazon hayan sido recogidos con poco entusiasmo, alegando que esperaban algo mejor que eso.
Las sesiones se deciden por pequeños detalles y el día que todos los pequeños detalles estén del lado malo, podemos asistir por fin a una caída de las buenas. Eso es lo que temen que pueda ocurrir cualquier primer viernes de mes con el dato de empleo. Y mañana es primer viernes de mes.
Al cierre, el Dow perdió un 0,03%, el S&P 500 ganó un 0,06%, el Nasdaq 100 se dejó un 0,10%, el Nasdaq Composite un 0,11%, el Nyse Composite avanzó un 0,07% y el Russell 2000 bajó un 0,28%.
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