Segundo día consecutivo en el que se registra en Wall Street una fenomenal subida como respuesta al anuncio de Trump de una fenomenal rebaja de impuestos.
Nos gustará más o menos, pero el mercado cree a Trump. Eso está claro. Si ha sido capaz de cumplir la literalidad de sus promesas en otras áreas, nada indica que no vaya a hacerlo en la parcela económica.
Y ha dicho que en dos o tres semanas tendrá preparada una fenomenal rebaja de impuestos, así que en el mercado americano casi se ponen a bailar. De hecho, todos estos gráficos corresponden a índices que han marcado máximos históricos en la jornada de hoy.
No está nada mal, la verdad. ¿Es para tanto? Habrá que ver los números cuando se hagan públicos, pero de lo que Trump ha hablado siempre es de dejar la fiscalidad empresarial estadounidense reducida a la mínima expresión, que es lo que supone que ocurre en Europa, que apenas pagan impuestos.
Rápidamente el mercado ha asociado una rebaja de impuestos a las empresas con cosas de las que viven las Bolsas: mayores dividendos y programas de recompra de acciones.
La cuestión ahora mismo tiene poco que ver con los particulares, por mucho que una rebaja fiscal apreciable incrementará el consumo. La clave está en estos momentos en las esperanzas de que la actividad empresarial sea gravada mínimamente.
En estas condiciones, ya lo ven. Cualquier pequeña cosa es motivo para una buena subida y hoy fue una subida del petróleo lo que animó el cotarro. De cosas así vive la Bolsa y por cosas así es tan impredecible.
Al cierre, el Dow Jones avanzó un 0,48%, el S&P 500 un 0,36%, el Nasdaq 100 un 0,28%, el Nasdaq Composite un 0,33%, el, Nyse Composite un 0,44% y el Russell 2000 un 0,75%.
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