La presentación de los resultados de Iberdrola de 2016, que han superado las previsiones, han servido para que la empresa confirme compromisos y anuncie objetivos para los próximos años con la actualización del Plan Estratégico, con datos más concretos para el escenario que concluirá en 2020. En ese ejercicio espera generar un resultado bruto de explotación Ebitda de 10.000 millones de euros en 2020, cifra que equivale a una subida anual del 6%. En ese ejercicio espera ganar 3.500 millones, con un alza anual del 7,5%, mientras que el ratio de beneficio sobre Ebitda pasará desde el 33% actual hasta el 35%.
El panorama internacional es complejo en algunos de los países donde la eléctrica que preside Ignacio Galán opera, como Reino Unido tras el Brexit y EE UU con la llegada a la presidencia de Trump, si bien el grupo ratifica o eleva algunas de sus metas, aprueba la mejora en la remuneración de los accionistas y amplía su plan de inversión y de potencia instalada.
Las inversiones alcanzarán los 25.000 millones, frente a los 24.000 millones previstos con anterioridad. Ahora bien opta por las actividades más cubiertas y seguras: centrará el 90% del dinero invertido en negocios regulados o en contratos a largo plazo. Estrategia que, en opinión de la cúpula del grupo, permitirá sostener las previsiones de crecimiento más allá de 2020 «por la contribución» de las nuevos proyectos.
La compañía eleva su objetivo de potencia instalada hasta 8.200 megavatios en 2020 desde los anteriores 6.900 megas, de los que 4.600 megavatios serán de energías renovables, a las que destinará un total de 9.500 millones.
La actualización del plan 2016-2020 incluye compromisos de dividendos: el mínimo será hasta 2020 al menos en los actuales 0,31 euros. Mantendrá el programa ‘Dividendo Flexible’, mientras que seguirá recomprando y amortizando acciones para evitar la dilución de valor para los accionistas. El número de títulos no aumentará de los 6.240 millones. De esta retribución, que deberá ser aprobada por la junta de accionistas que se celebrará el próximo 31 de marzo en Bilbao, ya se ha abonado (0,135 euros brutos por acción) en enero y se completará con un pago de 0,175 euros brutos por acción en julio.La compañía prevé aumentar el dividendo un 29% hasta 2020, en el que se pagaría 0,40 euros.
Por otro lado, una de las claves de 2016 ha sido la evolución de los negocios en Estados Unidos, que Iberdrola tiene unificados en su filial Avangrid: la facturación aumentó un 48% para llegar a los 3.979 millones de euros y el Ebitda subió un 62%, hasta 1.269 millones.
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