En 2016 AXA ha detectado 73 fraudes en seguros de Vida, el 35% más que en el año anterior. Estos casos suman 6,3 millones de euros, el 11,5% más. Su director de Siniestros, Arturo López Linares, reclama en la presentación del IV Mapa AXA del Fraude en España «barreras sólidas» en el sector asegurador contra estos engaños, ya que Vida «es un nicho muy atractivo por los elevados capitales contratados».
«El seguro debe invertir más en prevención y detección del fraude, que sigue estando muy vivo», insiste el director de Siniestros de AXA, que aporta un dato: las herramientas tecnológicas ayudan a detectar más de un 20% de los siniestros fraudulentos, cuando hace dos años apenas suponían un 5%.
La detección del fraude tiene un impacto importante en la prima que pagan los asegurados por sus pólizas. El año pasado, los pagos evitados por casos de fraude supusieron un ahorro del 5% en el seguro de Auto y del 19% en los casos de Responsabilidad Civil.
El fraude en Vida se centra en la ocultación de enfermedades en el momento de la contratación del seguro; la falsa invalidez, lograda «con la complicidad de informes médicos», y que genera un doble engaño, «a la Seguridad Social y a las aseguradoras»; el fingimiento de la propia muerte para que la familia cobre la indemnización; hacerse pasar por el tomador del seguro, ya fallecido, y poniéndose como beneficiario de la póliza, falsificando fechas de certificados de fallecimiento para lograr el pago. Arturo López Linares destaca los engaños basados en falsos fallecimientos aprovechando traslados de domicilio al extranjero.
Nuevas modalidades
Otros fraudes en auge son los basados en el empleo inadecuado de pólizas de concesionarios de coches. El engaño consiste en que una o varias personas se dan de alta como profesionales de la compraventa de vehículos, y ofrecen en Internet seguros de Autos más baratos, haciendo pasar el coche de un tercero por uno de su flota.
Esta contratación es fraudulenta porque las pólizas de concesionarios únicamente dan cobertura a la Responsabilidad Civil básica de los vehículos de la flota (siempre que estén conducidos por personal autorizado, con limitación en un radio de kilómetros y en horario comercial), y no a un tercero.
«El gran perjudicado en este fraude no es la aseguradora, sino el cliente, que cree tener la protección de una póliza cuando no es así. Por eso es muy peligroso este tipo de engaños», destaca el director de Siniestros de AXA.
La otra nueva modalidad de fraude al seguro en auge es la falsa intoxicación alimentaria, de la que ya advirtieron corredurías como March JLT. AXA ha detectado en 2016 más de medio centenar de casos. El turista, tras pasar unos días en España y una vez en su país de origen, reclama al touroperador con el que contrató el viaje una indemnización por la intoxicación alimentaria sufrida supuestamente durante su estancia en el hotel español, que es el que termina pagando la factura del engaño.
Esta operativa fraudulenta, a la que no son ajenas bufetes de abogados en el Reino Unido, es facilitada por la legislación de algunos países, «en la que la demostración y prueba del daño sufrido y la acreditación del nexo causal es menos exigente que en España».
Del 1% al 1,63%
AXA evitó el año pasado pagos indemnizatorios fraudulentos en todos sus ramos por 59 millones de euros, lo que supone una caída de casi un 8% respecto a 2015. La disminución de la cuantía total que se evitó defraudar contrasta con el aumento del número de siniestros fraudulentos: 18.300 en 2016, frente a los 17.500 detectados en 2015.
Para Arturo López Linares, “lo que demuestran estos datos es que, aunque los intentos de fraude al seguro siguen aumentando, lo hacen por cuantías menores, probablemente influidos por una relativa mejor situación económica general”. “Es muy importante que mantengamos una política de tolerancia cero frente al fraude por el perjuicio que supone para el resto de clientes honestos, que son la mayoría, y tenemos que advertir de las graves consecuencias penales que un delito como este puede acarrear”, remarca.
El IV Mapa AXA del Fraude en España ha extrapolado y ponderado los datos de la compañía por su cuota de mercado geográfica y de este análisis se puede inferir que la tasa de fraude nacional (entendida como el cociente entre siniestros fraudulentos y siniestralidad) continúa creciendo, pasando de menos del 1% en 2012 al 1,63% del año
pasado.
Aunque Autos mantiene su hegemonía como el ramo más atractivo para el defraudador y concentra casi 6 de cada 10 intentos de fraude al seguro, se aprecia una basculación desde este ramo hacia Multirriesgos. En 2013, el porcentaje de fraude en el que intervenía un vehículo era del 68,6%, frente al 59% de 2016. Por su parte, Multirriesgos (Hogar, Comercio y Oficinas, y Comunidades) ha experimentado en los últimos cuatro años un aumento de 8 puntos: del 24% del total en 2013, a casi el 32% en 2016.
Por cuarto año consecutivo se observa un descenso del fraude ocasional u oportunista, aquel en el que se aprovecha la realidad de un siniestro para introducir daños preexistentes o anteriores. Estos casos representaron el año pasado el 52% del total,
frente al 57% de suponían en 2014.
El fraude premeditado, aquel en el que los daños reclamados son reales o ficticios,
pero todos han sido planificados con antelación, concentró el 45% de los casos evitados durante 2016, 3 puntos más que hace 2 años.
Tanto el fraude ocasional como el premeditado han visto reducir su cuantía. En el 63% de los ocasionales, el importe no llega a los 600 euros. En el premeditado, la indemnización media se ha reducido a 3.900 euros, frente a los 4.400 euros en 2015.
En cuanto al fraude organizado, pese a verse reducido el número de tramas detectadas respecto a 2015, la cantidad de siniestros fraudulentos llevados a cabo por éstas ha aumentado un 40%. El importe medio a defraudar por las grandes tramas ha caído de 5.500 euros en 2015, a 2.950 euros en 2016; lo que indica que el fraude organizado ha tratado de cometer mayor número de delitos por un importe menor.
Más consecuencias penales
Las condenas de cárcel declaradas por los tribunales por casos de fraude a AXA aumentaron el año pasado un 40%, después de que en 2015 se incrementaran en un 90%. Esto se debe al avance y las mejoras para probar y verificar la comisión de estos delitos, por un lado, y el acuerdo firmado por la Guardia Civil y Unespa en 2015 para
mejorar la colaboración operativa en la lucha contra el fraude, por otro.
La tasa de fraude aumentó el año pasado en todas las comunidades autónomas, a excepción de Cantabria y Extremadura. Ceuta, con el 7,9%; Melilla, con 3,8% y Andalucía, con el 2,6%, son las comunidades con mayores tasas de fraude al seguro, frente a 1,63% de media nacional.
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