Hola, aquí la CIA, dígame.

13/03/2017

Francisco Canós.


If liberty means anything at all, it means the right to tell people what they do not want to hear.” George Orwell

“Si la libertad algo significa, es el derecho a decirle a la gente lo que no quiere escuchar.” George Orwell

En las viejas películas de espías, siempre había un micrófono instalado en un teléfono, o una cámara que salía del techo y se enroscaba en la lámpara del salón. En todos esas escenas se presuponía que alguien había entrado en esa casa y, con suma habilidad para no ser visto, instalado estos instrumentos de ver y escuchar. ¿Qué pensaríamos si nos diésemos cuenta que esos “instrumentos” ya los tenemos en casa? Es más, que los hemos puesto nosotros mismos, y encima tenemos la intención de poner muchos más. ¿Suena a alucinación de una noche calurosa de marzo? No creo. Veamos.

Simplificando las cosas, para que seamos “espiados”, se necesita tener unos instrumentos que recojan información en el lugar, un canal por el que transmitir esos datos recogidos, y alguien al otro lado recogiendo esos datos, analizándolos y extrayendo información.  Antiguamente, los espías se enfrentaban a varios problemas. El primero, cómo colocar el instrumento cerca del sujeto a espiar. El segundo, cómo enviar lo recogido por el instrumento. El tercero, cómo discernir entre lo interesante y lo superfluo. El Internet de las Cosas o IoT en sus siglas en inglés (Internet of Things) se lo pone muy fácil. Nosotros mismos los colocamos a nuestro alrededor. Internet transporta cualquier información que el instrumento recoja. La gran potencia de calculo actual hace que se puedan recoger ingentes cantidades de datos y procesarlas sin descanso en busca de la información buscada.

Ejemplos hay muchos. Hace unos días se distribuyeron unos supuestos documentos clasificados de la CIA. Entre ellos, un método para controlar el micrófono de los televisores equipados con control por voz y poder mandar ese audio a sus servidores. Este tipo de de televisores son los llamados Smart TV. ¿Es posible? Técnicamente, claro que si. Depende de la habilidad del “espía”. El micrófono está. La capacidad de grabar la tiene. La capacidad de transmitir y conectarse a internet es la base de cualquier Smart TV. Es sólo cuestión de acceder al sistema operativo del Smart TV (normalmente una versión simplificada de Android), introducir un programa que haga lo que queremos hacer (troyano) y ya está. Incluso, cuando creemos que está apagado (modo off) también puede estar escuchándonos.

Me gustaría que fuera ciencia ficción, pero no es así. ¿Alguien es capaz de leerse los “términos y condiciones” incluidos cualquier nuevo aparato inteligente? Os pongo un ejemplo de una Smart TV de alta gama que tiene reconocimiento de voz: “…tenga en cuenta que si sus palabras incluyen información personal o cualquier información sensible, dicha información estará entre los datos recogidos y transmitidos a un tercero….” Igual no estamos viendo la tele, pero ella sí que nos está escuchando.
El ejemplo que acabamos de ver se puede replicar en cualquier aparato que nos rodee, que pueda capturar información a nuestro alrededor que tenga capacidad de transmitirla. Pues bien, según Gartner (compañía líder en investigación y asesoramiento tecnológica), una casa típica del futuro 2022 tendrá de media hasta 500 “Smart Devices” (aparatos inteligentes). La verdad es que el número varía dependiendo de quién lo diga. Os dejo un gráfico con las expectativas de Gartner , Intel o Cisco. Cisco en 2014 previó 50 mil millones de aparatos (50 billion americanos) en 2020. En 2016 ya dijo que para 2030 esperaba nada menos que diez veces más.

Ante este panorama, ¿qué podemos hacer? Dudo mucho que seamos capaces de renunciar a las comodidades y servicios que el IoT nos va a proporcionar. Obviar esa realidad no es una alternativa. Nosotros mismos tendremos que ser más “smart”. Ser más cuidadosos y desconfiar de instalar todo este arsenal sin asesoramiento y sin preocuparnos de las consecuencias. Si no lo hacemos desde el inicio, para cuando nos demos cuenta, el daño ya estará hecho y será demasiado tarde.

El tema de la seguridad no es nuevo. Aunque el término “ordenador” se va a quedar obsoleto, sí que estamos familiarizados con los “firewalls” o cortafuegos que la mayoría de gente con ordenadores windows tiene instalados. Seguro que alguna vez ha tenido la experiencia de lidiar contra algún virus, del estilo “malware”, “adware” o peores (espero que de estos últimos no muchas). El concepto interesante es entender que esto sucede con un sólo instrumento (ordenador). ¿Qué control podremos tener si se cumple la previsión de Gartner y en vez de uno, tenemos 500 aparatitos inteligentes a nuestro alrededor?

Se atribuye al fallecido Presidente Suarez la frase que supuestamente dirigió en un congreso de la extinta UCD a los suyos (otros aseguran proviene de cierta congregación religiosa, celebre en todo el mundo, que adoctrinó a muchos hombres públicos y a los que aconsejaba cuando salían de sus centros de enseñanza): “ Si no podéis ser castos, al menos sed cautos”. Incluso hay gente que dice que viene directamente el latín “Si non castus, cautus”. De una manera o de otra, la esencia está muy clara. Ya que no vamos a poder evitar caer en la tentación del IoT, al menos hagamoslo con precaución. El nuevo Cyber-mundo está siendo alumbrado. La Cuarta Revolución Industrial está a la vuelta de la esquina. La tecnología 5G va a dar vitaminas (velocidad) a todo este sistema. El Internet de las Cosas es imparable. Tomemos precauciones, exijamos cyber-seguridad. A quien nos venda un “smart device”, a quien nos instale un sistema de comunicaciones, a quien nos de acceso a la red (compañía telefónica), a quién nos venda un servicio (incluso gratis) en forma de aplicación a instalar.
Y si todo lo anterior no funciona, siempre quedará el sabio consejo que todo portero de finca sabe: “Si no quieres que se enteren, no lo hagas”.

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