Ahora que OHL parece haber superado la etapa más dura de su crisis, la primera línea ejecutiva de la compañía ha presentado a analistas y representantes de los inversores institucionales -en el día del inversor- la actualización del plan estratégico, que tiene dos vertientes, que sólo en apariencia podrían ser contradictorias. Por un lado, recorte y austeridad en los costes, incluidos los de personal, y, por otra parte, un programa de apuesta en los principales mercados del grupo de construcción e infraestructuras. En este contexto, el expediente de regulación de empleo lo ha elevado a 550 personas.
Estas líneas de actuación hasta 2020 van unidas a unas previsiones de aumento de beneficio, ingresos y Ebitda (resultado bruto de explotación) de al menos dos dígitos, tanto para este ejercicio como para el próximo. Para este año las previsiones apuntan a unos ingresos de 5.027 millones y un Ebitda de 1.009 millones de euros (multiplica por 4,5 veces), mientras que los beneficios quedarían en los 100 millones. Una cifra, ésta última, que previsiblemente no será suficiente para pagar dividendos. En cualquier caso el tema necesita del visto bueno de los bancos que financiar deuda por 740 millones de euros.
Precisamente el acuerdo con la banca, alcanzado esta semana, despeja gran parte de las incertidumbres que pesaban por la compañía que controla la familia Villar Mir. Con los costes más controlados, la empresa espera presentar el próximo año un incremento de la facturación del 28% y del Ebitda del 23% (hasta 1.239 millones).
En el horizonte de fin de 2017, OHL proyecta contar con una deuda neta con recurso de 177 millones de euros, frente a los 748 millones actuales. Esta trayectoria se logrará en base a la venta de activos. Son aspectos del discurso que se dirigen en especial a las agencias de rating, que tanto peso han tenido en las caídas en Bolsa de la empresa.
La empresa, que tiene en su consejero delegado, Tomás García Madrid la persona clave en la fijación de la estrategia, ha destacado este miércoles 5 de abril, entre otras metas básicas: el recorte a la exposición al riesgo, el cumplimiento de los objetivos de rentabilidad y la generación de caja para cada proyecto, así como la reducción de la división Industrial. Y también la consolidación de los servicios en España e iniciar expansión internacional de forma prudente.
OHL ha decidido reforzar su presencia en Estados Unidos, Canadá, México, Perú, Chile, Colombia, España y Centroeuropa, añadiendo como potencialmente estratégicos Irlanda, los países nórdicos y Arabia. Allí la constructora forma parte del consorcio que construye el tren de alta velocidad en el desierto.