Cinco motivos para conocer Chipre

21/04/2017

Carmela Díaz. Leonardo da Vinci buscando un mantel, Ricardo Corazón de León de cruzadas, Afrodita saliendo de las aguas, una ciudad dividida como Berlín, luchas de gladiadores, hombres del Neolítico, buenas playas, veinte platos diferentes en una sola comida, el vino con denominación de origen más antiguo del mundo y la Capital Europea de la Cultura 2017, todo esto es Chipre.

 

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  1. Ir al encuentro de Afrodita y admirar donde la diosa surgió de los mares. Cuenta la leyenda que, de entre todos los lugares del Mediterráneo donde Afrodita, la diosa más querida del Olimpo, pudo elegir para tentar a los hombres, fue Chipre el elegido. Tenía todo lo que la diosa del amor, la belleza y la fertilidad podía pedir: un mar transparente, una naturaleza virgen, unas gentes familiarizadas con las aventuras terrenales de los dioses… En el tramo más bello del litoral de Chipre entre Pafos y Limasol, se encuentra la Roca de Afrodita, el punto exacto donde la diosa emergió de las aguas en una concha tirada por delfines. Es un conjunto de tres extrañas rocas, de naturaleza inhabitual en la zona. La tradición popular dice que si una mujer infértil ata un lazo a un matorral cercano a la roca, Afrodita le ayudará a curar su problema, los más atrevidos dan una o varias vueltas nadando alrededor de la roca confiando en que, según otra tradición, rejuvenecerán un año por cada vuelta.
  2. Seguir los pasos de Leonardo da Vinci. El pintoresco pueblo de Lefkara, célebre por sus bellos bordados fue visitado al parecer por el mismísimo da Vinci en 1481 para encargar un mantel de encaje para el altar del Duomo de Milán donde aún se encuentra, hoy en día. El famoso dibujo que da Vinci diseñó para el encaje es reproducido por casi todas las habitantes de la villa para venderlo a los turistas. Además de comprar el mítico mantel de Leonardo o algo de platería, que es famosa en todo Chipre, también es recomendable contemplar en la Iglesia de la Santa Cruz un pedazo del lignum crucis que Santa Elena, la madre del emperador Constantino, se trajo por error a la isla, porque creía que estaba en Grecia.

 

  1. Visitar la única ciudad del mundo que pertenece a dos países. Nicosia, como la conoce el mundo, Lefkosia, como la llaman los grecochipriotas o Lefkösa los turcochipriotas, es la única capital del mundo que todavía tiene un muro que la separa en dos, aunque ambas partes permanecen unidas dentro de una muralla medieval circular del siglo XVI. Mientras que en la zona turca a las 18 horas las tiendas repletas de especies y de bolsos de imitación empiezan a cerrar y se preparan para el rezo, en la zona chipriota, las calles se iluminan, las terrazas de los cafés y restaurante se empiezan a llenar, especialmente los de la calle Ledra, la más comercial y de ocio que justamente acaba en la frontera. Un dato: no hay que olvidar el pasaporte si se quiere pasar a la zona ocupada.
  2. Comer y beber como un auténtico rey. En Chipre se toman muy en serio el tema de la comida, suele ser muy abundante y tener multitud de platos diferentes, por lo que uno puede llegar a comer como un auténtico rey. Su cocina es una mezcla de las griega y turca y suele empezar con el meze, que significa sabor o bocado, un concepto muy parecido a nuestras tapas consistente en una selección de aperitivos y platos que incluyen aceitunas, berenjenas, alcaparras, pimientos fritos, tomates, loukanikas (salchichas ahumadas), sheftal (albóndigas con especias), tzatziki (pasta de yogur y pepinos), humus de distintos tipos, ensaladas y muchas cosas más, hasta completar 15 o 20 variedades. En la costa son típicos los pescados, pulpos, calamares y mariscos, mientras que en el interior lo son más los pinchos de pollo, cerdo o cordero. Se suele acompañar con la rica cerveza local (en botellas de 2/3 de litro) y algunos vinos más que aceptables y terminar con el contundente aguardiente Zivania y el típico café chipriota, con los posos en el fondo. El vino Commandaria aunque tomó su nombre actual de la época de las cruzadas, se viene produciendo en la isla desde el 3.500 a.C. y es considerado el vino con denominación de origen más antiguo del mundo.
  3. Disfrutar la Capital Europea de la Cultura 2017. Para terminar este viaje por Chipre, nada mejor que cultura. Y para eso no hay mejor ciudad que Pafos, elegida Capital Europea de la Cultura 2017. Para empezar, se debe visitar su parque arqueológico con sus famosísimos mosaicos, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Igualmente extraordinarias son las tumbas subterráneas de los Reyes, de obligada visita, excavadas en la roca, decoradas con columnas dóricas y con unas vistas maravillosas al Mediterráneo. Tampoco hay que perderse el fuerte medieval de Pafos, situado en el puerto y que alberga una exposición de Michael Cacoyannis, el guionista y director chipriota famoso por la película Zorba el Griego. La iglesia bizantina de Chrysopolitissa cercana a la columna es bizantina del siglo XIII se erigió encima de las ruinas de la una basílica romana del siglo IV. Por último, a menos de diez minutos de Pafos se encuentra la iglesia bizantina de Agia Paraskevi, construida en el siglo XI, destacable por ser una de las pocas en el mundo con cinco cúpulas y por sus maravillosos frescos del siglo XV.

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