El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, resalta en su comparecencia ante la Comisión de Presupuestos del Congreso de los Diputados la «resistencia notable» de la economía española a la «paulatina desaparición de los llamados vientos de cola» y constata que la recuperación «se ha asentado», por lo que augura una prolongación de la fase de crecimiento actual, que comenzó en la segunda mitad de 2013, durante los próximos años.
Linde que la buena evolución de la economía española «seguirá apoyándose en las ganancias de competitividad, el mantenimiento de condiciones financieras favorables y el buen comportamiento esperado de los mercados internacionales».
«La recuperación de la economía española se ha asentado, de hecho, en la corrección de algunos de los desequilibrios macroeconómicos y financieros acumulados», argumenta el gobernador del Banco de España. Entre éstos, cita la mejora de la competitividad exterior, los progresos en la situación patrimonial de familias, empresas, e instituciones financieras, y el descenso «significativo» del paro en los últimos cuatro años, aunque permanece en niveles «muy elevados».
Pero matiza que el avance económico de los últimos ejercicios se ha visto favorecido de manera «significativa» por factores de carácter «más transitorio», como las caídas de los precios del petróleo, el impulso fiscal por la política expansiva presupuestaria o la política monetaria expansiva del BCE. «Puede esperarse que se dé un menor avance en la actividad conforme se vaya disipando el efecto de algunos de estos factores», advierte Linde.
En este sentido, la situación económica «favorable» actual no puede entenderse como que España haya logrado «superar completamente los desequilibrios acumulados en la anterior fase expansiva y durante la crisis iniciada en 2007«, como muestran las cifras de desempleo, endeudamiento público y de necesidades de financiación exterior.
Más reformas estructurales
La mejora de las perspectivas de crecimiento de la actividad y del empleo «sigue requiriendo profundizar en distintas reformas estructurales», ya que el retroceso en la aplicación de estas reformas, o una hipotética reversión de las introducidas «dañaría, sin duda, las perspectivas de crecimiento».
«Las reformas que permitan aumentar el potencial de crecimiento de la economía, manteniendo las ganancias de competitividad, y las políticas de consolidación fiscal son condición necesaria parra avanzar en la necesaria reducción del déficit y de la deuda pública, controlar los costes de financiación, mejorar la posición de la balanza de pagos e incrementar la capacidad de la economía para generar empleo», argumenta el gobernador del Banco de España.
El escenario actual «no está exento de riesgos», por la mayor incertidumbre de las políticas globales y su impacto en el comercio mundial, la posible introducción de barreras proteccionistas en EEUU, y el ‘Brexit’, muy relevante por la «significativa» exposición de la economía española al Reino Unido.
En España, «persisten varios elementos de vulnerabilidad», como el endeudamiento público, que implica una elevada dependencia del ahorro externo y constituye una «fuente de fragilidad ante eventuales incrementos en el coste de la financiación ajena», y que «sigue siendo muy sensible ante eventuales subidas de los precios de las materias primas», en particular del petróleo.
Sobre el IPC, Linde cree que el repunte de enero y febrero tiene un carácter «transitorio», de forma que bajará a medida que se disipe el impacto de la aceleración del componente energético. Su previsión se sitúa en el 2,2% en el promedio de 2017 y que se desacelere hasta el 1,4% en 2018 y el 1,6% en 2019.
Escepticismo sobre los ingresos
Linde deja muy claro en el Congreso de los Diputados que el Banco de España no es tan optimista como el Gobierno sobre los ingresos públicos. Es más, duda que se puedan cumplir las previsiones de recaudación contempladas en el proyecto de Presupuestos, ya que “significaría una respuesta de la recaudación a la evolución de la actividad superior a la observada históricamente”.
El proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2017 contempla que los ingresos tributarios crecerán este año al 7,9% y las cotizaciones al 6,3%, porcentajes que para el Banco de España son excesivamente optimistas.
Por ello, Linde pide al Gobierno que haga “un seguimiento continuo de la recaudación durante el ejercicio, de manera que se pueda reaccionar a tiempo en el lado del gasto o en el de los ingresos en caso de que se materialicen los riesgos para el objetivo de déficit”.
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