
La junta de Endesa, que se ha celebrado este miércoles 26 de abril, ha sido el previsto escenario para mostrar la posición de la compañía respecto el futuro de la central de Garoña, cuya propiedad comparte con Iberdrola al 50% a través de Nuclenor. Y también, como extensión de la estrategia que sigue con la planta nuclear más antigua de España, su planes respecto a otras centrales a las que que también se acerca el fin de los permisos de explotación por lo que se enfrentan al cierre y desmantelamiento o a la prolongación condicionada de su vida útil.
Pero en el caso de Garoña, que lleva desenganchada de la red desde hace cuatro años por decisión de las empresas propietarias (después revisaron la medida), lo más significativo de la actual situación son las divergencias entre ambas compañías. El presidente de Endesa, Borja Prado, ha manifestado que esperará a que el Gobierno termine el periodo de consultas (el 31 de julio) para decidir si la empresa quiere o no la reanudación de la explotación. Todo dependerá si las condiciones de nuevas inversiones y la fiscalidad hacen rentable la reapertura.
Esta opinión será transmitida a Iberdrola en la reunión del consejo de administración de este miércoles de Nuclenor, si bien ya es conocida por su socio. Por el contrario, Ignacio Galán, presidente de Iberdrola, ha mantenido hasta ahora una postura más contundente, mostrándose en contra de solicitar la prolongación de la vida útil de Garoña (que ya tiene el visto bueno del Consejo de Seguridad Nuclear) porque, según afirma, no es rentable.
La empresa con sede en Bilbao había urgido a Endesa a una solución rápida, mientras que Endesa es más partidaria de apurar el diálogo con el Gobierno. En una respuesta a un accionista durante la junta, Borja Prado indicó además que él respeta mucho a Galán, y que espera que también le respeten a él. En definitiva no parece descartar la reapertura de Garoña, aunque las decisiones en el seno de Nuclenor se deben tomar por unanimidad.
En este contexto, el consejero delegado de la empresa que controla la italiana Enel, José Bogas, ha aportado un argumento relevante: anticipar “innecesariamente” el cierre de las centrales nucleares daría lugar a un importante aumento de las tarifas eléctricas.
Endesa invertirá 2.500 millones de euros hasta 2019 en el negocio de generación, dando prioridad al desarrollo de nueva capacidad de energías renovables, la reducción de emisiones y a la viabilidad a largo plazo de las centrales nucleares.
También este miércoles, en la reunión que ha mantenido con los analistas por la presentación de los resultados del primer trimestre, Galán ha señalado que la filial de generación nuclear presenta «graves pérdidas». Una razón apuntada es porque el Gobierno ha empezado a aplicarle impuestos específicos. Y ha añadido que la empresa no hace política energética, pero que tampoco puede ir en contra de los intereses de los accionistas.
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