
La recuperación ha alterado la composición del empleo en España. Si antes de la crisis el 66% de los españoles trabajaba en el sector servicios; en la actualidad, este porcentaje se ha elevado en diez puntos, con lo cual un 76% de los ocupados trabajan hoy en el sector servicios, según los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA) analizados por Fedea, la fundación de economía aplicada.
El creciente peso del sector servicios se logra a costa de la industria y sobre todo de la construcción. Así, la construcción se halla aún “muy lejos” de los niveles de empleo de antes de la crisis, “que posiblemente no volverán”, afirma en su análisis Fedea.
Pero, ¿en qué sectores se está produciendo una mayor recuperación del empleo? La primera conclusión es que la crisis ha acentuado la tendencia a que el sector servicios gane peso en el empleo. De hecho en la actualidad, un 76% de los ocupados trabaja en el sector servicios, diez puntos más que antes de al crisis, cuando lo hacía un 66%.
Mientras, la industria necesitaría un aumento de dos puntos para alcanzar la incidencia relativa que este sector tenía antes de la crisis, señalan.
Diferencias regionales
Sin embargo, no todas las comunidades autónomas se comportan igual en estos cambios de composición del empleo. En Navarra, por ejemplo, el empleo industrial ha ganado peso en relación al período precrisis, hasta el punto de que uno de cada cuatro navarros trabaja actualmente en el sector industrial. Lo cual convierte a Navarra en la comunidad autónoma más industrializada de España en relación al empleo.
Le siguen el País Vasco y La Rioja como las regiones más industrializadas en términos de empleo, si bien en esos dos territorios la ocupación industrial se halla un punto por debajo del peso que tenía antes de la crisis.
Aumenta la edad media de los parados
Además, el informe indica otros cambios en el mercado laboral español. En particular, con datos del primer trimestre, la encuesta de población activa revela que la edad media de los parados en España está aumentando. Este incremento se debe a la mayor incidencia de los parados mayores de 45 años, que representan ya un 37% del total de los parados.
La parte preocupante de esta situación es que muchos de ellos, los desempleados mayores de 45 años, presentan pocas posibilidades de ser contratados. Su baja empleabilidad debe a tres factores, como son el bajo nivel de formación, las largas carreras de desempleo y una carencia de destrezas en el ámbito digital.
Por este motivo su presencia en el desempleo está aumentando. Aunque no solo por eso. Y es que la efervescencia del mercado laboral está dando más oportunidades a quienes llevan poco en el desempleo. De hecho, el paro de larga duración se ha reducido en dos puntos en el último año, según señala el informe.
Esta reducción del paro de larga duración se debe en gran parte a los parados de corta duración, cuya empleabilidad es “mucho mayor”, resaltan desde Fedea.
Aun así también aquí las cosas van por barrios. En Navarra, una vez más, solo un 30% de los desempleados supera los 45 años. Sin embargo, en el otro extremo, Castilla y León, con un 42%, presenta la mayor incidencia de parados en esa franja de edad.
Con todo, Fedea observa “descensos sensibles” del desempleo de larga duración en Castilla y León, Aragón, Cataluña, Murcia, Baleares, Canarias y, especialmente Navarra, donde el paro de larga duración se ha reducido desde el 68,3% al 47,5% en el último año.
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