Los analistas avisan que los mercados tienden a sobrevalorar los riesgos políticos

06/05/2017

Miguel Ángel Valero. "La pregunta fundamental para Francia es si Macron va a tener la mayoría parlamentaria necesaria para ejecutar su programa reformista", señala Christopher Dembik, economista de Saxo Bank.

«El mayor riesgo para los inversores en 2017 es que prestan demasiada importancia al riesgo político. Como hemos visto en Austria y en Holanda, los votos en Francia han demostrado que estos riesgos políticos están a menudo sobrevalorados por los mercados», señala Christopher Dembik, economista de Saxo Bank, en su análisis del 3 de mayo sobre lo que va a pasar en las elecciones presidenciales.

En un análisis previo a la primera vuelta, el 21 de abril, destacaba que «es la primera vez desde 1981 que las elecciones presidenciales francesas han causado tanta preocupación entre los inversores extranjeros«.  Cuando, «históricamente hablando, la elección presidencial ha tenido poco efecto en el CAC40«, señala este experto. «La única excepción fue en 1981 cuando la bolsa de París cayó un 20% en los 30 días siguientes a la primera ronda porque los inversores temían que ‘los tanques soviéticos rodaran por los Campos Elíseos’.

Dembik extrae 5 conclusiones principales de la primera vuelta de las elecciones francesas:

1.-A diferencia del Brexit y de las elecciones americanas, los sondeos de opinión en Francia han demostrado ser fiables. La metodología utilizada (cuotas y uso extensivo de ajustes) ha permitido reducir el margen de error al mínimo.

2.-El Frente Nacional ha perdido terreno comparado con los resultados de la primera vuelta de las regionales de 2015 (21,3% frente al 28%).

3.-En un sistema dominado por el bipartismo, los socialistas y los republicanos, Macron ha logrado reproducir el “gran éxito” del general Charles De Gaulle al colocar una tercer fuerza política en el país.

4.-El voto a favor del fundador del partido En Marche! ha provocado una brecha geográfica con respecto a las elecciones pasadas, ya que ha conseguido mayoría en regiones cristiano-demócratas y también en bastiones históricos del Partido Socialista como el departamento de Puy-de-Dôme y en grandes áreas urbanas.

y 5.-El mayor riesgo para los inversores en 2017 es que prestan demasiada importancia al riesgo político. Como hemos visto en Austria y en Holanda, los votos en Francia han demostrado que estos riesgos políticos están a menudo sobrevalorados por los mercados.

Los sondeos indican que Emmanuel Macron va a ser el próximo presidente de Francia, con un 60% de los votos, frente a Marine Le Pen, que logrará un 40%.

Para el economista del Saxo Bank, es un  error «comparar» el porcentaje de votos que Emmanuel Macron podría obtener con el porcentaje conseguido por Jacques Chirac en 2002 , en la segunda vuelta contra el padre de Marine Le Pen, Jean-Marie, anterior líder del ultraderechista Frente Nacional (FN). La crisis financiera internacional iniciada en 2007 y todavía inacabada y la estrategia de ‘dédiabolisation»‘ («desmonización») desarrollada por el FN desde 2011 han permitido al partido de Marine Le Pen aumentar considerablemente su base electoral.

Pero Marine Le Pen no va a poder romper las barreras. Después de conseguir 7,7 millones de votos en la primera vuelta, y en base a una participación del 81.5% en la segunda vuelta (que es el porcentaje medio observado desde 1958, año desde el que las elecciones presidenciales francesas se votan por sufragio universal directo), la política ultraderechista necesitaría 10 millones de votos adicionales para ganar. «Este escenario parece imposible teniendo en cuenta las intenciones de voto», opina Dembik.

La única gran incertidumbre es la abstención, que puede ser mayor a la media habitual del 20%. Marine Le Pen necesitaría una participación histórica muy baja (alrededor del 50%) para poder amenazar seriamente a Macron. En este caso, Marine Le Pen necesitaría únicamente 12 millones de votos para ganar. Una caída tan importante del volumen de participación es muy poco probable, teniendo en cuenta que la cifra más baja registrada desde 1958 ha sido del 68,85% en 1969.

«La pregunta fundamental para Francia es si Macron va a tener la mayoría parlamentaria necesaria para ejecutar su programa reformista», argumenta Dembik, para quien la ciuta verdaderamente decisiva se producirá en las legislativas de junio.

Cuatro escenarios en las legislativas

Los analistas de Saxo Bank contemplan 4 escenarios:

1.-Macron consigue mayoría absoluta (con 289 diputados), lo que permitiría la ejecución de todas las reformas del programa Macron. Este escenario supone un gran entusiasmo hacia Macron (que no se ha visto en la primera vuelta), una implosión del Partido Socialista y una división entre Les Républicains. «No parece muy probable», precisa Dembik.

2.-Macron consigue una mayoría relativa: «Es nuestro escenario de referencia», subraya Dembik. Teniendo en cuenta que no tienen mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, Macron y su Gobierno deberán trabajar para conseguir su apoyo. Este escenario parece más probable. Las tendencias políticas parecen apuntar a un apoyo de Les Républicains con Macron. En este contexto, el primer ministro deberá tener fuertes cualidades de negociador, podría ser por ejemplo el secretario general de En Marche! Richard Ferrand.

Es una situación poco habitual, pero no nueva en la historia de la Quinta República, ya que el socialista Michel Rocard se enfrentó al mismo escenario entre 1988 y 1991. Entonces, Rocard tenía el apoyo de los centristas y del Partido Comunista desde su posición neutral. También recurrió al artículo 49-3 de la Constitución (un mecanismo que permite al Gobierno legislar directamente, salvo moción de censura por mayoría absoluta).

En el caso de moción de censura mayoritaria, el Gobierno debe dimitir, lo que no ha ocurrido desde 1963. Así y a pesar de la falta de mayoría absoluta, el periodo 1988-1991 se caracterizó por grandes reformas, como las de la asistencia social, la re-introducción del Impuesto sobre Patrimonio, y la creación de la prestación por desempleo.

«La Constitución francesa está lo suficiente bien diseñada para hacer frente a todas las circunstancias y permitir a un Gobierno con mayoría relativa realizar sus reformas. Es, por lo tanto, prudente decir que Macron será un presidente que podrá poner en marcha su programa de reformas«, opina el economista de Saxo Bank.

3-. Un Gobierno de coalición entre Les Républicains y/o UDI: Es el segundo escenario más probable, para Saxo Bank. Sería la cuarta coalición del gobierno desde 1958. En vez de ser un «monarca republicano», Macron tendría un papel de presidente con poderes limitados, que no podría desarrollar su ambicioso programa económico. Tendría poderes en algunas áreas como Defensa y Exterior, pero  con un papel limitado en Interior.

y 4-. La ‘balcanización’ de la Asamblea Nacional: «éste es sin duda el peor de los escenarios, y parece improbable», opina Dembik. «En un contexto muy teórico, los resultados de los 4 candidatos principales (alrededor de 20% cada) provocarían una gran inestabilidad política con 4 grupos parlamentarios de igual peso en el poder. Este caso no se ha visto desde la Cuarta República», interpreta este experto.

«Esta suposición no va a ocurrir. De hecho, la popularidad de Jean-Luc Mélenchon no se refleja en los resultados obtenidos por el Front de Gauche o por el Partido Comunista francés a escala local», añade..

Además, el sistema de votación de las elecciones legislativas, al no ser de representación proporcional, no va a permitir al Frente Nacional conseguir un número relevante de parlamentarios.

 

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