El ministro de Economía, Luis de Guindos, afirma, en el Salón Automobile Barcelona, que Bankia analiza la situación del Banco Popular y su «potencial interés», pero recuerda que esta entidad «será lo que quieran sus accionistas», ya que una fusión es una decisión del equipo de gestión y los accionistas.
Bankia es una entidad «muy saneada, que tiene mucho capital y un equipo de gestión», y está analizando la situación del Popular como están haciendo otros bancos.
También remarca que tanto el Banco de España como el Banco Central Europeo aseguran que los niveles de solvencia del Banco Popular están por encima de lo requerido.
De Guindos deja muy claro que el sistema financiero español «no genera ningún tipo de duda» porque está «perfectamente saneado».
El Popular precisa que sigue desarrollando sus planes, negociando la venta de activos no estratégicos, preparando el reforzamiento de su capital y de los recursos propios, y haciendo prospección de posibles combinaciones de negocios con otras entidades. «Hasta el momento no se ha adoptado ninguna decisión definitiva sobre las distintas alternativas», y tampoco ha asumido «ningún compromiso».
La acción del Banco Popular ha perdido los 0,7 euros tras bajar el 1,14% y quedarse en 0,697 euros.
El Banco de España quiere más fusiones
El subgobernador del Banco de España, Javier Alonso, no descarta que se produzcan nuevos procesos de integración bancaria para que el sector gane rentabilidad y eficiencia, señala en la Memoria de Supervisión Bancaria de 2016.
Alonso considera que el entorno actual de bajos tipos de interés exige niveles «muy elevados» de eficiencia, que requieren una diversificación de los ingresos, bien en términos de localización o bien en los servicios ofrecidos. «Por ello, en última instancia, no pueden descartarse nuevos procesos de integración bancaria que den como resultado un sector bancario con menos competidores mejor capitalizados, más rentables y más eficientes, y con un modelo de negocio más diversificado», argumenta.
El subgobernador del Banco de España considera que el supervisor «no debe interferir en las decisiones estratégicas de las entidades», por lo que son éstas las que deben adoptar las medidas «pertinentes» para afrontar el escenario de bajos tipos de interés que, junto con la acumulación de activos improductivos, representa una «amenaza» para la rentabilidad de los bancos. El Banco de España debe «hacer un seguimiento de dichas estrategias, compartir su análisis con las entidades y apoyar las decisiones que fomenten la estabilidad financiera«.
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