Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE),sorprende en la I Conferencia de Estabilidad Financiera, organizada por el Banco de España y el Centro de Estudios Monetarios y Financieros (Cemfi), porque no pronuncia nunca palabras como fusión, integración o concentración, y ni siquiera alude a ellas de manera implícita. Como sí han hecho, en otros foros, responsables del BCE y del Banco de España.
Sí es muy claro Draghi al resaltar que existe «un amplio espacio» para que el sector financiero de la Eurozona mejore su rentabilidad mediante «el aumento de esfuerzos para mejorar la eficiencia operativa a través de la reducción orgánica de costes». El presidente del BCE recuerda que «la eficiencia de los costes de los bancos de la Eurozona no ha mejorado desde 2010 y, con métricas estándares, hay una comparativa desfavorable con muchos de sus pares internacionales».
También habla muy claro Draghi cuando subraya que el entorno actual, domde se comprime «la diferencia entre los tipos de corto plazo y los de largo plazo», ahoga la rentabilidad de los bancos. Por lo que exige una mayor «vigilancia» en el «impacto» de la baja rentabilidad del negocio tradicional de las entidades financieras, porque los bancos «podrían reducir su acumulación de capital a través de los beneficios retenidos y hacerlos más frágiles».
Otra advertencia del presidente del BCE se centra en vigilar los riesgos asumidos en los préstamos bancarios para evitar «burbujas que hemos visto que son peligrosas para la estabilidad financiera», especialmente en el sector inmobiliario.
Defensa de la compra de activos
Draghi defiende, una vez más (y no será la última), las medidas del BCE como respuesta a la crisis y no ve razones para desviarse por ahora de ellas, porque estos estímulos, como el programa de compra de activos, «han permitido un entorno más largo de tipos de interés amplio sin efectos negativos en la estabilidad financiera», que ha sido fundamental para la recuperación económica y para aplacar las turbulencias financieras.
El presidente del BCE admite que «todos los bancos centrales saben que sus políticas tienen efectos secundarios», pero replica que «la posición de la banca» se ha fortalecido gracias a la recuperación que ha impulsado la política ultraexpansiva diseñada y ejecutada desde Fráncfort. «Las medidas de política monetaria no convencionales y las mejoras en la estructura normativa han puesto al sistema bancario de la Eurozona en una posición más fuerte para transmitir el impulso del crédito que persigue el BCE a las empresas a los hogares a través de la unión monetaria para garantizar una financiación suficiente que sostenga la recuperación».
«Es exactamente lo que hemos visto», remarca Draghi: mayores ingresos de los hogares y de las empresas al abaratar las condiciones de financiación e impulsar la recuperación económica, lo que hace disminuir la mora, «con lo que mejora la posición de la banca».
También sorprende Draghi con una advertencia al seguro. El entorno de tipos bajos «ejerce presión» sobre la rentabilidad de las instituciones financieras no bancarias, como los fondos de inversión, los seguros de Vida o los fondos de pensiones: «Para cumplir con sus objetivos ante desafíos en los rendimientos, podrían ser propensos a comportamientos de búsquedas de rentabilidades asumiendo riesgos excesivos«.
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