En una reunión con los representantes sindicales de la plantilla del grupo Banco Popular, el consejero delegado, Ignacio Sánchez Asiaín, trata de transmitir un “mensaje de cierta tranquilidad”, confirma que la entidad es “solvente actualmente”, aunque reconoce que “tendría problemas en el año 2018 para mantener sus ratios, cuando tenga que aplicar la nueva normativa contable europea”, según un comunicado de los sindicatos.
El consejero delegado del Popular explica que el banco tiene dos opciones: una ampliación de capital o una operación corporativa. La intención es vender todos los activos no estratégicos y desinvertir en los improductivos para tener un “proyecto atractivo para los inversores, y a partir de ahí tomar la decisión en cuanto la estrategia a seguir”. Y manifiesta “su preferencia, como la de toda la dirección e incluso del consejo de administración, por la independencia del grupo, pero ésta dependerá de la viabilidad del proyecto”.
“Requerido sobre la posible venta del Banco Pastor, indica que no ve un proyecto de grupo Popular independiente sin su participación, ya que en estos momentos nos aporta equilibrio”, señalan los sindicatos en su circular. El Popular se hizo con Banco Pastor en 2011, en una operación valorada en 1.362 millones de euros, lo que le da una cuota de mercado superior al 18% en Galicia.
“Desde la representación legal de los trabajadores queremos comunicar a la plantilla que vamos a estar vigilantes en el proceso para que no sean vulnerados los derechos de los trabajadores por encima de las decisiones estratégicas que sean tomadas por la alta dirección”, señalan los sindicatos en su comunicado.
La acción, que ha llegado a subir hasta el 3% a lo largo de la sesión tras desplomarse el 18% en la anterior, sufre otro derrumbe: 17,4%, dejando la cotización en 0,413 euros. El Popular vale ahora unos 1.500 millones de euros.
«Tranquilidad absoluta»
Por su parte, el portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, transmite la «tranquilidad absoluta» de éste ante «cualquier eventualidad» relacionada con el Popular. «Gracias a las reformas, España tiene un sistema financiero sólido, de los más sólidos de Europa, y podemos están tranquilos ante cualquier eventualidad», señala.
Méndez de Vigo recuerda que la entidad superó las pruebas de resistencia (‘stress test’, en la jerga financiera) que la Autoridad Bancaria Europea (EBA, según sus siglas en inglés) realizó a la banca europea en julio del año pasado, por lo que «no hay mayor preocupación» en relación con este asunto.
Compra sin prima
Borja Rubio, Head of Brokerage en España de Orey Financial, cree que el intento de ganar tiempo al extender el plazo para poder recibir ofertas de compras «le ha restado oxígeno bursátil». «En la delicada situación que se encuentra pensamos que está cogiendo fuerza la idea de que sufra algún tipo de intervención por parte de las instituciones europeas, pues una nueva ampliación de capital o una oferta de compra por otra entidad (a la baja) sería difícil que tuviera el visto bueno de los actuales accionistas».
«Si Popular optara por ampliar capital, ¿a quién puede convencer cotizando en mínimos históricos de que respalde una enorme llegada de papel? Es complicado, porque los actuales accionistas no quieren más diluciones de las ya sufridas durante estos años y el tamaño de la posible ampliación, de suceder, sería superior a su actual capitalización bursátil (en torno a los 2.100 millones de euros). De hecho, podría ascender a 6.000 millones de euros para elevar el CET1 del 7,3% al 12%, y el ratio de cobertura de NPA al 51%», señala este analista.
«Descartamos de momento una operación de fusión con Bankia, a no ser que el banco sea intervenido. Desde el punto de vista del Santander, Popular sería un activo que le daría más cuota a escala nacional, pero todo dependerá del precio que se pueda pagar en la operación; todo lo que sea pagar más de 0,5–0,6 veces su valor en libros, nos parecería elevado. En cualquier caso, si se diera una operación corporativa, no creemos que comportara una prima», añade Borja Rubio.
La venta de activos no estratégicos, «dado el corto espacio de tiempo, la degradación de la confianza de los inversores y la magnitud de la exposición a NPA, es insuficiente para alcanzar los objetivos de capital que garanticen su solvencia».
«Si finalmente Popular es intervenido por las autoridades comunitarias, sería el primer caso importante a escalal europea desde la integración de la Unión Bancaria y aún no está claro el funcionamiento del fondo de rescate. En este caso, asistiríamos a un escenario parecido al ocurrido con Bankia, con una fuerte dilución sobre los actuales accionistas y con parte de los bonistas convertidos en accionistas», aventura.
«Los inversores que están dentro deberían mantener y, de lo contrario, las posibles entradas que se quieran hacer en el valor deben tener controlado muy bien el riesgo que se quiere asumir, por la elevada volatilidad a la que está sometido», concluye el experto de Orey Financial.
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