Trump gobierna a trompazos

02/06/2017

diarioabierto.es.

Teníamos una imagen equivocada de los gobernantes. Al menos Donald Trump, el hombre más poderoso del planeta, nos está quitando esa imagen a base sus salidas de tiesto, impropio de un presidente de los Estados Unidos.

Claro está que Trump es el sucesor de alguien que fue todo lo contrario. Barack Obama era prudente, osado en algunas de sus políticas como su política de sanidad pública o la adhesión a frenar el cambio climático… Y en su forma de actuar todo caballerosidad, amabilidad, simpatía…

Y ha llegado Trump que parece un elefante en una cacharrería. Con porte altanero y soberbio, como dando a entender que por encima de él ni Dios. Empeñado en desahacer todo lo firmado por Obama y gobernando en nombre de los estadounidenses, aunque más bien parece que lo hace para sus colegas millonarios con los que comparte un estatus privilegiado desde el que practica ese populismo malentendido repleto de simplezas, inhumano con los que no han nacido en su tierra (excepto su mujer) y dogmático a más no poder.

Se mueve a empujones y sus saludos más bien parecen echar un pulso a cualquiera que se le acerca para saludarle con la cortesía a la que obliga el protocolo y la educación. Pero Trump no entiende de educación y no sabe estar. A veces se muestra como Daniel el travieso y otras como un hombre malhumorado que parece estar perdonando la vida a todos. No es de extrañar que su mujer, Melania, a veces ni quiera ir de la mano con él.

Es como un niño antojadizo, que teniéndolo todo, disfruta despidiendo a sus más cercanos. Porque no se fía de nadie. Parece estar solo jugueteando con el botón de la bomba atómica y curioseando por todos los secretos de los estadounidenses y retando a otros locos como el líder norcoreano. Y eso es muy peligroso.

Se cree que engaña, pero ni sabe disimular. Miente, es farrullero, pendenciero. Odia más que gobierna y eso se nota en su forma de hacer política, ya que parece más movido por el odio, aunque también por esos empresarios que como a él, les importa un colín el cambio climático, o mantener buenas relaciones con todos (por lo menos de puertas para fuera), y aunque se crea superior tratar de igual a igual a los hasta ahora aliados. Pero los acuerdos y alianzas firmados por sus antecesores se los pasa por el forro.

Estados Unidos tiene tantas bombas y poder militar -eso cree- que no le hace falta ni OTAN ni tratados. Él se basta sólo para imponer “su orden mundial”… a base de trompazos. ¡Cuidado al que le pille debajo!

Su último ultimatum ha sido romper con el Acuerdo de París. Estados Unidos es el segundo país más contaminante del planeta… y dada su ignorancia cree que con dinero y bombas podrá solucionar los problemas derivados del clima… La política no es para ignorantes ni maleducados…

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