
Ana Botín
El Popular será para Ana Botín lo que fue Banesto para su padre, el ya fallecido Emilio Botín: la plataforma para la conquista del liderazgo de la banca en España. La integración del Popular en el Santander es un ejemplo de la «creación de valor para el accionista a través de la consolidación» en España y en Portugal, «dos de nuestros mercados clave». «Es una oportunidad única para crecer y consolidar el liderazgo en España y en Portugal», insiste la presidenta del Santander.
Ana Botín se esforzó en explicar por qué acepta la invitación del Mecanismo Único de Resolución para asumir el Popular tras su intervención, cuando no hizo una oferta en el proceso de venta iniciado por el ya expresidente Emilio Saracho: «no tenía interés para nuestros accionistas pagar una prima por la entidad».
«No hemos recibido presión alguna para asumir el Popular. Creemos que la operación es buena para nuestros accionistas, para la banca, para la economía española y para Europa», remarca Ana Botín. Además, es una operación que «no tendrá coste alguno para el contribuyente» y sin ayudas ni garantías públicas, ni siquiera indirectas
Una vez asumido el Popular, «la máxima prioridad es la integración de sus 4 millones de clientes, especialmente a los 1,8 millones de pymes», aunque Ana Botín reconoce que «es un proceso que llevará un tiempo». «Los clientes del Popular seguirán recibiendo el mismo servicio, posiblemente mejor, que hasta ahora», subraya la presidenta del Popular. «Vamos a preservar las fortalezas del Popular», remacha Ana Botín.
Filia, luego absorción
El Popular se mantendrá en principio como una filial del Santander, pero la idea es que se produzca una integración más adelante, cuando haya cumplido los requisitos «necesarios para ello». «Vamos a un proceso de fusión», deja muy claro el consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez.
Rami Aboukair, responsable de Santander España y Portugal, envía un mensaje de «tranquilidad a todos los empleados del Popular». Y anuncia un proceso de reuniones con los responsables de la entidad y de sus territoriales
Santander nombrará un consejo compuesto por cinco miembros, dos de los cuales serán independientes, que se encargará de supervisar la actividad de Popular. Este consejo estará presidido por José García Cantera, director general financiero del Santander.
La idea es que el Popular se acerque a los números del Santander: las comisiones sobre créditos son la mitad (0,51% frente a 1,06%), y sobre el total de costes operativos es del 38%, frente alk 58% del Santander. Y que se ahorren 500 millones de euros en 2020, lo que equivale al 33% del Popular o al 10% de los costes de los dos bancos. Los 500 millones se desglosan en 210 millones gracias a la integración tecnológica, 160 millones en servicios centrales y gastos generales, y 130 millones en la red de distribución. El consejero delegado del Santander considera que es muy pronto para cuantificar el ajuste de plantilla y de sucursales.
La ratio de eficiencia (peso de los gastos sobre los ingresos) pasará del 60% actual de la suma del Santander y Popular al 50%.
Se pone en marcha un plan «para desprenderse de la mitad de los activos inmobiliarios del Popular en unos 18 meses». La otra mitad, 18 meses después. Para facilitar estads ventas, se destinarán 7.200 millones a provisiones adicionales, elevando la cobertura al 65%, frente al 52% de media del sector
En cambio, las ventas de activos, como el TotalBank, la entidad norteamericana del Popular, se paralizan . «Tenemos que verlo», precisa el consejero delegado del Santander. La misma respuesta para el acuerdo de bancaseguros y de gestión de activos con la aseguradora alemana Allianz.
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