La petrolera estatal de Libia, National Oil Corporation (NOC), anunció el pasado jueves 8 de junio que proyecta incrementar la producción de crudo en 400.000 barriles día hasta 1,25 millones de barriles. Este incremento, que supone un alza del 49,7% respecto a los 850.000 barriles diarios actuales, ha sido un detonante para la caída del precio del petróleo el viernes, que en el caso del Brent (crudo de referencia en Europa) ha supuesto que bajase a los 48 dólares el barril.
No es la primera vez que Libia actúa en ese sentido, ya que, como Irán por otras causas, quiere recuperar los ingresos perdidos en los últimos años por los problemas para exportar, al haber perdido el Gobierno el control de las principales salidas al exterior del crudo.
Si bien la cifras de producción de este país norteafricano no son relevantes respecto a la del conjunto de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) -31,7 millones de barriles al día-, su actuación si muestra que Trípoli cuestiona la línea pactada en la la última cumbre del cártel que se celebró en el pasado 26 de mayo. En esta reunión se acordó prolongan nueves meses más el recorte de la producción, y en una cifra similar a la puesta en vigor este 1 de enero.
Además el conflicto en el área del Golfo Pérsico, que estalló también esta semana y que puede conducir al aislamiento de Qatar, con ser un factor de inestabilidad en la zona, que debería provocar alzas en las cotizaciones de los hidrocarburos, pone de nuevo de manifiesto las fuertes tensiones entre los principales productores de crudo de la organización. No es el caso de Qatar -país rico básicamente en reservas de gas natural e irrelevante en petróleo-, pero que cuenta con el apoyo de Irán.
En este contexto, Arabia Saudí ha reiterado que mantendrá el recorte que le corresponde. El mensaje podría tener dos objetivos: calmar la tendencia bajista del mercado (existente antes del anuncio de Libia) y evitar que Rusia, el primer productor mundial, rompa la alianza suscrita con los saudíes antes de la cumbre del mayo. Este país vigila el cumplimiento por parte del cártel, al que no pertenece, para decidir su estrategia inmediata.
Detrás de las dudas lo que se esconde también es el temor a que la reducción de la producción en lugar de lograr una mayor equilibrio en el mercado entre la oferta y de la demanda, sirva para que la producción no convencional -petróleo y gas shale- aumente aún más su participación en el reparto del consumo mundial. Las previsiones apuntan a que, con una producción global de 96 millones de barriles al día de crudo y una demanda del 95,12 millones, la absorción de stocks y un avance hacia el equilibrio no se van a producir.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.