Los estanqueros se consideran «víctimas» de la situación y remarcan que sólo quieren que sus establecimientos «sean rentables económicamente, porque de ellos viven en torno a 100.000 personas».
«Estaremos muy atentos a la evolución de los hechos y realizaremos un seguimiento detallado de las consecuencias que suframos en nuestras expendedurías y, si fuera necesario, convocaremos una nueva reunión con carácter de urgencia en la que estudiaríamos otras medidas», dijo en un comunicado el presidente de la Unión de Estanqueros, Mario Espejo.
Espejo señaló que confía en que la batalla de precios finalice con el movimiento anunciado este martes por Altadis.
«Ojalá se quede ahí la cosa. Muchos precios se están acercando a labores de tabaco de otras empresas y hay riesgo de que la inestabilidad continúe», apuntó.
Los estanqueros se mostraron seguros de que en el actual contexto de crisis, con una fuerte bajada de ventas y el repunte del contrabando, «cualquier iniciativa que tome la Administración respecto al sector será analizada en profundidad por sus posibles consecuencias para todos los operadores del mercado de tabacos«.
Además, remarcaron que «uno de los mayores perjudicados por esta situación es el Estado, que está perdiendo mucho dinero por la bajada de recaudación de impuestos del tabaco».
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