Dicho Popular: Entre todos la mataron y ella sola se murió

03/07/2017

Francisco Canós.

 

El extenso refranero español cubre todas las facetas de la vida (y de la muerte). En este caso el dicho se trae a colación en aquellas ocasiones en las que “…se achaca a una sola persona o a una única causa el daño producido por muchas, un daño que ya no se puede remediar. Se emplea cuando nadie desea asumir la parte que le corresponde de responsabilidad de algún suceso infausto, en cuyo resultado han contribuido varios factores”. Parece bien traído al caso del Banco Popular.

Empecemos por el final: “ella sola se murió”. Parece que muerto, lo que se dice muerto, lo está. Vendido al Banco Santander por 1€ más un compromiso de capitalización de unos €7.000 millones . Por cierto, una operación bendecida por todos los reguladores, supervisores, el propio ministerio y públicamente por muchos competidores del sector como el mejor mal menor. ¿Ustedes creen que si mañana los antiguos inversores (u otros) fuesen con €7.000 millones (más el euros de precio pagado) el Banco Santander lo soltaría? ¿Sería esto una prueba de buen negocio? No crean que el Santander se queda todo lo que compra. Famosa es la operación que hizo D. Emilio sobre Banca AntonVeneta. Se la recuerdo. Allá por Octubre de 2007 un consorcio liderado por RBS y del que también formaban parte Fortis y Banco Santander compraron ABN Amro, con el propósito de dividirse sus activos. Banca AntonVeneta formaba parte de ABN Amro y se la adjudicó Santander. Curiosamente, el 8 de Noviembre de ese mismo año el Banco Santander anunció que vendía la Banca AntonVeneta al italiano Monte dei Paschi di Siena. En tres semanas ganó un neto de más de dos mil millones de euros. Como dice el castizo: “la pela es la pela”. El tiempo lo dirá.

“Entre todos la mataron”. El Sub Gobernador del Banco de España, Javier Alonso, dijo que los directivos del Banco Popular, el día de su “defunción”, no le trajeron las garantías suficientes como para tener viabilidad. Analicemos esto con algo más de profundidad. Merece la pena. Lo primero indica que, aunque insuficientes a juicio del supervisor, se presentaron garantías. ¿Por qué es esto importante? Se ha declarado que el Banco Popular no tenía un problema de solvencia, sino de liquidez. ¿Qué significa esto? Que no tenían suficientes activos líquidos (caja, efectivo y similares) para atender los compromisos o posibles requerimientos de liquidez por parte de depositantes. Para evitar que vayan de la mano solvencia y liquidez, se estableció un mecanismo de generación de liquidez por parte del BCE. Con sus matices técnicos, viene a decir: “traigan ustedes garantías suficientes y accesibles que yo les proveeré de toda la liquidez asociada que necesiten”. Cuidado con los matices. Suficientes. Ni todas las garantías son iguales, ni valen lo mismo, ni todas están liberadas de compromisos previos. Se necesita evaluar el valor neto de las mismas. Accesibles. Una garantía no se debe aceptar si no se puede acceder a ella para en su momento poderla ejecutar ¿De qué sirve una garantía establecida en una jurisdicción no accesible por el BCE (fuera de la zona Euro o en paraísos fiscales)? No crean que el Sub-Gobernador se quedó ahí. Afirmó que, aunque a él no se las presentaron, estimaba que Banco Popular tenía más garantías de las que presentó. Se le preguntó si se las requirió al banco. Su contestación fue enérgica: “¿Cómo pueden siquiera dudar que se las pedimos?” ¿Y no estaban dispuestos a llevárselas? Respuesta para la hemeroteca: “si, pero no antes de por la noche”. Y como no se esperó, se acordó su venta forzosa y 300,000 accionistas lo perdieron todo. Es justo reconocer que el Sub-Gobernador también comentó que dada la salida sin freno de depósitos, las garantías adicionales o las que restasen en el banco no se sabía para cuantas horas, días o semanas iban a dar.

En todo esto, estamos hablando de un banco, y por tanto estamos hablando de “confianza”. La gente saca su dinero de un banco por sus actividades normales de necesidad, por una mejor remuneración en otro banco, etc. Eso es el día a día, y suele estar más que cubierto por la liquidez disponible. Esta salida se suele convertir en estampida cuando lo que desaparece es la confianza. El dinero es muy miedoso y si se sospecha que no habrá dinero para todos…en fin, ustedes mismos. La gran pregunta es, ¿tienen todos los depositantes la misma información que les haga tomar estas decisiones al unísono? El ministro De Guindos dijo hace unos días, y lo reiteró varias veces, que la salida de depósitos la realizaron tanto depositantes institucionales como minoritarios. En su razonamiento, si tanto los que se supone que tienen información más profesional (institucionales) como los que no la tienen tanto (minoritarios), ambos, realizan la misma operación, igual es porque todos disponían de la misma información. Ergo, no se cruzó información privilegiada. Pongamos foco sobre este tema. ¿Por qué es esto importante? Pues porque muchos de esos depositantes institucionales forman parte de la administración pública, ayuntamientos, reguladores, y otros. Imagínense. Lo que no dijo el ministro es qué porcentaje de los fondos retirados correspondían a unos y a otros. No sería lo mismo que muchos pequeños retirasen entre todos algunos millones, que los institucionales retirando cientos de millones o más. Seguro que en algún momento nos enteraremos.

“…el daño producido por muchos, un daño que ya no se puede remediar…”. Hemos comentando que el negocio bancario se basa en la confianza. Viene en la propia naturaleza del negocio. La mayoría de los recursos que mueve un banco no le pertenecen. Para que se hagan ustedes una idea, el propio regulador establece que con tener un capital del 12% ya es suficiente. Algunos tienen más, pero no mucho más. En otras palabras de cada 100 euros que manejan, sólo son suyos unos 15 euros, los otros 80 y pico son de terceros. Obviamente, si todos estos terceros quieren su dinero de vuelta, no hay banco que lo tenga, y si no se le da la liquidez de forma externa, sin la menor duda deja de ser viable y quiebra. Un directivo de banca lo sabe, y un alto ejecutivo con décadas en el sector como el Sr. Saracho aún más. Desde que fue acordada su incorporación hasta que tomó posesión oficial pasaron meses. Su primera intervención pública era esperada con mucho interés. De un señor de su reputación se esperaba una determinación, una claridad y un mensaje que indicase el camino y recuperase la confianza ya seriamente deteriorada. Juzguen ustedes si la confianza se reafirmó a través de sus declaraciones estableciendo que igual las cuentas presentadas por el anterior equipo no reflejaban las perdidas reales, o que igual hacia una venta que una ampliación o que ya se vería. Sus  posteriores declaraciones y las de sus más directos colaboradores a lo largo de estos meses no creo que mejorasen en mucho esta situación. No parece un comportamiento compatible con alguien de su talento y experiencia. Entonces, ¿qué explicación tiene?

“…cuando nadie desea asumir la parte que le corresponde de responsabilidad…”. Se dijo que a las cuentas últimas presentadas les faltaban por reflejar unos cientos de millones de euros más en perdidas. En cristiano, que el Sr. Saracho estimaba que las cuentas presentadas por el Sr. Ron no reflejaban la realidad de las cuentas del Popular. Primer apunte desde la óptica de la confianza. ¿Genera este comentario hecho en público mayor o menor confianza? Segundo apunte, el Sr. Ron y su etapa de gestión. Se sabe que el Banco Popular entró en su momento en una política de crecimiento más allá del orgánico. Un crecimiento hecho principalmente a base de incrementar el balance dando financiación al sector inmobiliario. En mi opinión tarde y mal. A eso se le debería sumar la digestión del Banco Pastor, entidad asignada al Popular y para el que no pidió ayudas financieras institucionales como sí que hicieron la mayoría del sector. El resultado, unos 35,000 millones de euros de activos tóxicos, a los que habría que añadir otros 4.000 millones en activos refinanciados de dudoso recobro. ¿Qué hacer? Se estableció una política de capitalización y de compra de tiempo. Por un lado no repartir dividendos, capitalizar el banco bueno (la banca minorista y de pymes), y realizar alguna ampliación de capital e ir provisionando todo lo posible los activos tóxicos. Por otro lado confiar en que cada año que pasase quedara un año menos para salir de la crisis, y que los activos principalmente inmobiliarios empezasen a revaluarse y se redujeran o incluso liberasen las provisiones. Era cuestión de tiempo, y si se conseguían estos objetivos, el futuro sería brillante. Sin embargo, los accionistas mayoritarios decidieron que su tiempo se había acabado. ¿Por qué ese cambio de rumbo después de haberlo fijado esos mismos accionistas? Otro dato que sin duda el tiempo aclarará.

Para finalizar, lo que se está viendo en las últimas fechas no anima a pensar que el caso Banco Popular esté cerrado. Los más de 300,000 accionistas que lo han perdido todo no se están quedando cruzados de brazos. Puede que el Banco Santander aplaque a una parte compensando de alguna manera que les convenza para ello. Veremos. Sin embargo hay muchas piezas móviles aquí, cada una con sus agendas, sus pérdidas, su prestigio dañado, y sus ganas de resarcimiento que no auguran que las aguas bajen tranquilas en este entierro. “ Entre todos la mataron…¿ella sóla se murió?”

 

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