Este martes la empresa de construcción e ingeniería Isolux Corsán entra en una nueva etapa de su historia al presentar concurso de acreedores, una vez pasados los tres meses desde que entró en preconcurso y que no ha superado. En este periodo la compañía que preside Nemesio Fernández-Cuesta ha negociado la entrada de un socio industrial, que habría formado parte del accionariado a través de una ampliación de capital (iba a aportar 180 millones), pero al final no ha encontrado apoyo financiero para la operación.
Este concurso será el cuarto más cuantioso realizado en España, con una deuda de más de 2.800 millones, precedido de Abengoa, Martinsa y Reyal Urbis. Está previsto que las siete sociedades que entraron en el preconcurso voluntario en abril pasado pasen ahora al concurso. Y son Corsán Construcción, GIC Concesiones, Isolux Corsán Inmobiliaria, Isolux Corsán Servicios, Isolux Energy Investments e Isolux Ingeniería.
Con la presentación del concurso, está prevista la dimisión del consejo de administración y de la dirección, así como el nombramiento de tres administradores. La junta de accionistas, que se celebrará también este martes, modificará los estatutos estatutarios para que los propietarios puedan controlar la empresa. En julio de 2016, Isolux suscribió con los acreedores un plan para su reestructuración por importe de 2.000 millones, de los que 1.400 correspondían a deuda irrecuperable y convertible en acciones. De esta forma la banca (49%) y los bonistas (41%) pasaron a controlar el capital.
A partir de ahora los nuevos gestores, que serán David Pastor y David Vilella, especialistas en concursos de acreedores, y Enrique Medina, en reestructuraciones empresariales, se enfrentan a la venta de activos y liquidación de filiales, así como una fuerte reducción de la plantilla.
Si bien las decisiones quedan en manos de los citados administradores, la base del plan de viabilidad aprobado por el consejo de administración saliente está ahí. En él se contempla la separación de su actividad en tres compañías para asegurar la continuidad de los proyectos rentables.
En una sociedad se agruparía los proyectos en curso y en cartera que tienen o generarán caja positiva; otra quedará con obras cuyas necesidades de financiación adicional para su culminación son inferiores al riesgo contenido por garantías y avales; y otra el resto de las actividades, incluidos todos los activos que están en proceso de desinversión.
La primera o Goodco gestionaría 204 proyectos en 13 países, tendría una cifra de negocio superior a 500 millones de euros en 2017, que se elevaría a más de 700 en 2019, y una cartera de pedidos de 1.000 millones de euros.
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