Caruana admite que el Banco España carecía de herramientas para combatir la crisis financiera

25/07/2017

Miguel Ángel Valero. El exgobernador del Banco de España recuerda que la mejor protección es la acertada gestión de los riesgos. Y definir la tolerancia de cada entidad financiera a éstos depende de sus gestores, no del supervisor.

Jaime Caruana, director general del Banco de Pagos Internacionales y gobernador del Banco de España entre 2000 y 2006, reconoce en su comparecencia ante la comisión de investigación del Congreso de los Diputados sobre la crisis financiera que la institución carecía de herramientas para controlar mejor las vulnerabilidades de las entidades, pero precisa que trató de reconducir su excesiva asunción de riesgos denunciando la sobrevaloración inmobiliaria y advirtiendo de forma expresa sobre los problemas específicos de algunas cajas de ahorros por su deficiente gobernanza y gestión de riesgos.

Caruana subraya que, bajo su mandato, el Banco de España obligó a crear un colchón a la banca que le concedió “un año o dos” de margen para encarar el aumento de la morosidad provocado por la crisis. Recuerda que el colchón anticíclico fue muy criticado por el sector y cuestionado por organismos internacionales al no alinearse con la contabilidadvigente, pero proporcionó 23.000 millones de euros de «hucha» para encajar el deterioro por los impagos y saneamientos del ladrillo.

“La provisión suponía un esfuerzo de entre el 15 y 20% del margen de explotación, cerca del 30% de su beneficio. En crisis se liberaron y evitaron el rápido crecimiento de las provisiones específicas, as que se constituyen cuando surgen los impagos. Sin las provisiones estadísticas los fondos eran de 4.300 millones, y llegaron a 27.400 millones” de forma que sin ellas habría 23.100 millones menos “para enfrentar el crecimiento de la morosidad”, razona el exgobernador del Banco de España.

Caruana insiste en admitir que el Banco de España carecía de herramientas para poner coto al crecimiento excesivo del crédito. Además, se «infravaloró” el riesgo global del sistema porque el control estaba focalizado en mirar los riesgos individuales de las entidades. Y éstas no contaban con capital suficiente, aún cumpliendo con holgura con los mínimos regulatorios.

El director general del BPI aprovecha para volver a criticar el retraso en la implementación de las normas de capital de Basilea II hasta 2008, “cuando ya se conocía que era insuficiente” para combatir los efectos de la crisis. Una implantación mucho más rápida hubiese dado margen superior al supervisor para imponer colchones adicionales de solvencia a las entidades.

El Banco de España ya alertó de la burbuja inmobiliaria en 2003

Caruana resalta que el Banco de España ya en 2003 alertó sobre la sobrevaloración de la vivienda: “Se percibía cierta infravaloración de la vivienda en la década de los años 90 y a finales de 2002 ya se percibía entre el 8% y 20% de sobrevaloración”. Y el supervisor advirtió con insistencia «sobre los riesgos de rápido crecimiento del crédito”. Lo mismo que sobre “los problemas específicos” de gobernanza y de gestión de rtiesgos de muchas cajas de ahorros.

El exgobernador del Banco de España recuerda que la mejor protección es la acertada gestión de los riesgos. Y definir la tolerancia al riesgo de cada entidad financiera depende de sus gestores, no del supervisor.

 

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