
Palacio da Pena
Sintra es una pintoresca villa ubicada a treinta kilómetros de la capital lusa que enamora en cuanto la pisas. La mezcla de estilos arquitectónicos, la paleta de colores que irradia, su tranquilidad y los súbitos bancos de niebla que se ciernen sobre ella, hacen de este destino uno de los más románticos de Portugal. El Paisaje Cultural de Sintra es Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1995.

Palacio de Monserrate
Pasear por el centro de Sintra es como trasladarse hasta un mundo de cuento. La magia empieza en el Palacio Nacional de Sintra, la antigua estancia de los reyes portugueses que ahora es el lugar predilecto para los conciertos de música clásica y recepciones oficiales. Fuera del casco urbano espera otra visita imprescindible, el Palacio de Monserrate, que combina influencias góticas, indias y mudéjares. Lo más singular son sus diversos jardines históricos, distribuidos por áreas geográficas por la que serpentean incontables senderos que llevan a las más de cinco mil especies de flora.

Palacio da Pena
Más allá, asentado en la sierra de Sintra, vigila la villa el colorido Palacio da Pena, uno de los monumentos más famosos del país y máximo exponente del romanticismo del siglo XIX. Antes, el emplazamiento estaba ocupado por un monasterio que, en 1775, acabó con graves desperfectos. Fernando II se hizo cargo del enclave para construir el imponente palacio al que ahora le rodean exuberantes jardines con quinientas especies de árboles de todo el mundo. Dentro del Parque da Pena, en la zona occidental, no hay que perderse el chalet y jardín de la Condesa d’Edla, cuya ubicación mantiene una importante relación visual con el palacio, acentuada por la cercanía de un dramático conjunto de bloques de granito. Desde su balcón se puede admirar el esplendor del mar y en su jardín se encuentran exóticas colecciones botánicas. Otra de las principales atracciones para el viajero es el Castillo de los Moros. Se trata de una fortificación militar de configuración irregular, situada en una de las cimas de la sierra de Sintra, construida alrededor del siglo X tras las invasiones musulmanas en la Península Ibérica, ampliada más tarde en época de dominio cristiano.

Desde Turismo de Lisboa también nos recomiendan profundizar en la Sintra más mística. A lo largo de los años, la villa ha atraído a numerosos artistas procedentes de todas partes del mundo y ha inspirado las obras de ilustres como Eça de Queirós y Vergílio Ferreira. La Quinta da Regaleira es uno de esos lugares que despiertan gran interés. Inmersa en una frondosa vegetación y a escasos metros del centro de la ciudad, engloba una fabulosa colección de estilos y construcciones: jardines, pozos, torres, lagos, estatuas, grutas… Gracias a ello, constituye uno de los monumentos más sorprendentes y enigmáticos de la región. El enorme jardín de la Quinta da Regaleira se compone de una sucesión de lugares impregnados de magia y misterio, en el que se encuentran referencias a la mitología, al Olimpo, a Virgilio, Dante, Milton, a la misión templaria de la Orden de Cristo y a la Magna Obra Alquímica, entre otros. Destacan su pozo iniciático, una galería subterránea en espiral que desciende hacia el interior de la tierra, y la Capilla, guardiana de una cruz perteneciente a la Orden de Cristo y sus famosos templarios. Otro lugar de interés para conocer a fondo todas las fábulas que sobrevuelan Sintra es el Centro Interpretativo Mitos y Leyendas, que abre las puertas a un viaje por todas ellas gracias a la escenografía, técnicas multimedia y experiencias sensoriales que hacen que el turista se traslade en el tiempo.
Una última recomendación: no hay que marcharse de Sintra sin probar sus quesadas y los travesseiros, hechos de hojaldre, rellenos de dulce de huevos y almendra y polvoreados con azúcar. Cuando están caliente todavía son más sabrosos…
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