El 11-S será el termómetro

31/08/2017

Josep M. Orta.

El mes de agosto no es un buen momento para calibrar situaciones políticas, el común de los mortales está por otras actividades mucho menos trascendentes pero más vitales y reconfortantes.

Sin embargo este año la temperatura política y mediática está siendo tan elevada como la ambiental, con la sola excepción del atentado yihadista de Barcelona que ha conmocionado al común de los mortales. Pero tras las muestras de solidaridad y la unidad política lograda únicamente en la solidaridad y la condena de esta tragedia (aunque algunos ilusos pensaran que con el atentado de Les Rambles los problemas se resolvieran solos), la situación ha recuperado la normalidad y los temas que estaban sobre la mesa antes del atentado lo siguen estando después.

Dejando aparte el tema de la corrupción (eterno problema, endémico y sin que nadie asuma responsabilidades políticas) el referéndum catalán vuelve a estar en primer plano. Algunos auguran que la fiebre independentista está de baja, esta afirmación, como mínimo, es un juicio de valor que está por probar. Otros ven con estupefacción la dureza contra este proceso por parte de unos socialistas que no ha mucho defendían un referéndum pactado. Hay quien. Como Ciudadanos y PP, han endurecido su lenguaje contra todo lo que suene catalán, con valoraciones que -independientemente de como acabe el proceso- algún día espero que se arrepientan (como los calificativos de algunos tertulianos).

Pero dejando al margen el ruido político y mediático lo difícil es saber lo que piensan los ciudadanos catalanes. La manifestación del próximo día 11 de setiembre, Diada Nacional, será un buen termómetro de la situación y según la participación de los ciudadanos en este evento será un dato significativo para conocer si el president Puigdemont y sus socios van de farol o realmente sus tesis tienen el apoyo de una parte significativa de la población.

Tampoco está claro qué piensa hacer Rajoy para impedir que las urnas aparezcan el día de la consulta y hasta donde piensa llegar para evitarlo (y si su remedio puede ser peor que la enfermedad). El actual presidente no es una persona que destaque por cumplir ni sus promesas (la consulta del 9-N) ni sus pactos (esto lo sabe bien Ciuddanos).

Hasta entonces todo son especulaciones, pero en cualquier caso después del 1 de octubre -independientemente del resultado de la consulta- algo habrá de cambiar y de una manera radical. Y no estaría de más que unos y otros asumieran sus responsabilidades por haber llegado a esta situación por su incapacidad de hacer política.

¿Te ha parecido interesante?

(+1 puntos, 1 votos)

Cargando...

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.