Trapero, el icono

03/09/2017

Joaquín Pérez Azaústre.

“Bueno, pues molt bé, pues adiós”, no solamente se ha convertido en Trendig Topic, esa tendencia absurda en no pocas ocasiones sobre la estulticia general de ciertas gentes, sino en un lema del independentismo, además de otras cosas. La frase, como es sabido, la pronunció el cada vez más popular Josep Lluís Trapero, mayor de los Mossos d’Esquadra, a unos periodistas que abandonaron la rueda de prensa del atentado en Barcelona, al parecer molestos porque se había respondido en catalán a una pregunta formulada en catalán. “Si me hacen la pregunta en catalán, contesto en catalán; y si me la hacen en castellano, en castellano”, explicó Trapero, en una aclaración no exenta de aparente sentido común. Pero el asunto no era tan sencillo. El periodista holandés Marcel Haenen, que habla cuatro idiomas y un español de leer el Quijote sin manejar diccionarios sobre el Siglo de Oro, pidió a las autoridades que hablaran en un idioma que la prensa extranjera pudiera seguir: no el holandés, ni el inglés, sino el español, por más señas. Se trataba, o eso pensaría Haenen, de hacerse entender y de entender, de lograr formular también preguntas y poder comprenderlas. Pero seguramente la intención de Trapero no era la comunicación, expresamente, sino la comunicación en catalán. Así que pasó del periodista –y de muchos otros periodistas allí destacados, que no habían hecho los deberes para el Govern y, por tanto, no hablaban catalán- y le soltó esa frase estupenda –“Bueno, pues molt bé, pues adiós”-, ahora simbólica, que no representa sólo el único interés del Govern, sino una visión más reducida del mundo.

Macho: si acaban de atentar en Barcelona, tienes trece muertos encima de la mesa y periodistas de toda Europa, no es el momento de reivindicar el idioma en que han escrito enormes poemas Pere Gimferrer y Joan Vinyoli, a quienes seguramente no has leído, sino de hablar en un idioma que todos puedan comprender. Porque la lengua, además del arma arrojadiza de la separación, puede y debe ser exactamente lo contrario. Y si supieras inglés, pues en inglés. Porque los idiomas son patrimonio de quienes los hablan y se usan como instrumentos de humanización. Por eso cuando fui a escuchar al escritor catalán y español, español y catalán, ahora Premio Cervantes, Eduardo Mendoza, hace cuatro años, en Bruselas, autor de La verdad sobre el caso Savolta, que podía haber hablado en catalán, y en español, y le habrían puesto un traductor, lo hizo en francés, porque es un tío de mundo y sabe hablarlo, y su única intención era hacerse entender, no hacer política pequeña en los momentos más terribles de nuestro presente.

Dice Gabriel Rufián en Twitter: “Molesta más un Mosso en una rueda de prensa hablando en catalán q un Presidente en Moncloa hablando en un plasma”. No molesta más: es poco práctico. Y aquello de Rajoy fue más criticado y condenado, en el resto de España, que vuestras campañas de manipulación en TV3. Pero es significativo que el nuevo héroe de la independencia sea un señor que mintió al afirmar que no habían recibido ningún aviso de EE.UU., para no evidenciar la negligencia en la gestión de esa información. Como ha publicado estos días El Periódico, cuatro días después del terrible atentado, el 21 de agosto, EE.UU. confirmó que el 25 de mayo había advertido a los Mossos que la Rambla era un objetivo veraniego del ISIS. Quién sabe si el uso de aquella información podría haber impedido o paliar el resultado final del atentado. “Bueno, pues molt bé, pues adiós”. Sí: la causa tiene otro protagonista que la representa.

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