La hora de los abuelos

06/09/2017

Josep M. Orta.

En estos tempestuosos tiempos hay muchas cosas que evidencian el divorcio entre el país oficial y el país real. Estos días estamos a punto de comprobarlo de nuevo, mientras los políticos se enzarzan en un diálogo de sordos la sociedad continúa con su actividad normal.

Una buena prueba de ello la vamos a ver estos días -y durante meses- con la vuelta de los escolares al colegio. Como las obligaciones laborales de muchos padres les impiden acompañar a sus hijos a los centros escolares (hoy en día es muy difícil mantener una familia con un solo sueldo) son los abuelos los que acompañan a sus nietos a los centros de formación. A primera hora de la mañana y a media tarde será habitual que los niños, con sus mochilas, vayan cogidos de la mano (los más obedientes) de sus yayos hasta sus colegios.

Es verdad que el trabajo suplementario de los abuelos no se limita a llevar a los nietos al colegio pero esta actividad a lo largo del año no tiene tanta visibilidad. Ellos son los encargados de cuidar a los pequeños en sus enfermedades infantiles, de entretenerlos en sus largas vacaciones, fiestas de los maestros…

Es verdad que esta tarea normalmente es satisfactoria, aunque les obliga a estar siempre disponibles con unas ocupaciones más o menos fijas que les impiden otros placeres de la jubilación, como disfrutar de los viajes del Inserso, por ejemplo.

Esta es la normalidad de la calle, pero estos días esta actividad es más visible. Se puede afirmar que “ha llegado la hora de los abuelos”.

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