La subida del euro retrasa hasta el otoño la decisión del BCE sobre la retirada de los estímulos

07/09/2017

Miguel Ángel Valero. Su presidente, Mario Draghi, cree que el tipo de cambio "ideal" del euro está en los 1,18 dólares, pero mientras pronunciaba estas palabras tras la reunión del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo la divisa europea llegó a intercambiarse en un máximo intradía de 1,2059 dólares, con una revalorización del 1%.  

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, afirma que «en otoño, probablemente», se tomará una decisión sobre cómo y cuándo se iniciará ‘tapering’ retirada progresiva de los estímulos, lo que se conoce como ‘tapering’. Esto supone que no se tomará medida alguna previsiblemente hasta la reunión del Consejo de Gobierno del 26 de octubre.

En su habitual comparecencia tras una reunión que, como se esperaba, no generó medida alguna, Draghi reconoce que la revalorización del euro está condicionando sobremanera la política monetaria, admitiendo implícitamente que teme una sobrereacción de los mercados de divisas. Y apunta que para el BCE el tipo de cambio del euro «ideal» está en los 1,18 dólares.

Precisamente, mientras el presidente del BCE pronunciaba esas palabras, el euro llegaba a intercambiarse en un máximo intradía de 1,2059 dólares, con una revalorización del 1%. Y se quedó muy cerca de los 1,2069 dólares logrados la semana pasada, el cambio máximo en los dos últimos años dos años y medio. Una vez concluida su intervención , el euro continuaba por encima de los 1,20 dólares, aunque la subida se moderaba hasta el 0,9%.

El euro acumula una apreciación del 13% frente al dólar en lo que va de año, lo que para Draghi tiene una parte positiva, al reflejar una economía más robusta, pero otra negativa, ya que «estanca o reduce la inflación al hacer las exportaciones menos competitivas».

«La reciente volatilidad del tipo de cambio representa una fuente de incertidumbre que requiere de un seguimiento continuo por sus posibles implicaciones para las perspectivas a medio plazo de la estabilidad de precios y del crecimiento económico», argumenta el presidente del BCE.

La cotización del euro no es, desde luego, el único elemento a tener en cuenta a la hora de que el BCE tome una decisión del calibre de la retirada de los estímulos, ya que también pesan, y mucho, la inflación y el crecimiento económico.

Lo que no varía es el discurso de las 3 P de Draghi: «hay que ser persistentes, pacientes y prudentes» porque el crecimiento económico en la Eurozona genera suficiente confianza en que la inflación se encamine hacia tasas ligeramente inferiores al 2%, que es el objetivo de estabilidad de precios del BCE.

Tanto la inflación general como la subyacente se mantienen en niveles «moderados», lo que ayuda a Draghi a reiterar la necesidad de ajustes monetarios que logren su sostenimiento en el medio plazo.

Más crecimiento pero menos inflación

La consecuencia es que el BCE revisa su cuadro macroeconómico para este año y los dos siguientes. Mejora 3 décimas sus previsiones de crecimiento económico para el ejercicio actual, desde el 1,9% anunciado en junio al 2,2%. Mantiene la expectativa de inflación en el 1,5%.

Para 2018 espera un crecimiento económico del 1,8%, sin cambios sobre las previsiones anteriores, pero baja una décima, hasta el 1,2%, el pronóstico sobre la inflación. Para 2019, la economía crecerá el 1,7%, con una inflación del 1,5%, también una décima por debajo de la anterior previsión.

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