El interés por parte de Gas Natural por formar un grupo junto a la portuguesa EDP ha vuelto a saltar en medios del sector y de los mercados, después de que la posible operación se conociese el pasado julio, en un entorno que se encamina a una mayor consolidación del sector en Europa. La realidad que se impone es que es mejor ser más fuerte y así decantarse como una presa menos fácil para posibles inversores no deseados, ya sean financieros o industriales.
También se habló entonces de una transacción protagonizada por Gas Natural y Endesa, pero estas compañías tendrían problemas con las autoridades de la competencia además de no ser complementarias.
Pero Gas Natural y EDP, sí lo son (también América Latina). Ése será el sentido de las posibles conversaciones del presidente de la empresa, Isidro Fainé, con los consorcios chinos que son los principales accionistas de EDP (25%). Fainé, en este proceso, estaría representado los intereses y la estrategia de La Caixa, primer accionista de Gas Natural.
No obstante, y pese a los contactos con los accionistas chinos, la operación se plantearía al Gobierno de Lisboa, de forma que se hiciese de forma amistosa. EDP, al ser el principal consorcio empresarial portugués y una antigua empresa pública, es muy relevante en el país. Pero se trata, como en todas las fusiones, de una transacción compleja, más al afectar a dos países. Y es que el reparto de poder y de las sedes son temas cruciales, pero para ambos el acuerdo puede enfocarse de forma que todos reduzcan riesgos.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.