¿Cómo afectará la victoria de Merkel a los mercados y al BCE? Es la pregunta que se hace Roberto Berzal, de Orey i Trade. Y se responde: “tras las elecciones se iniciarán negociaciones entre partidos para formar Gobierno, un tira y afloja que se prevé realmente complicado”.
Según todas las encuestas, por primera vez en la historia reciente del país van a acceder al Bundestag 6 partidos, con lo que el abanico de posibles alianzas se abre respecto a otras elecciones anteriores. La combinación favorita del partido, y de la propia Merkel, sería con sus aliados naturales del FDF (liberales), con los cuales ya han formado gobierno en 10 legislaturas de un total de 18. Esta alianza también es la combinación favorita de los votantes alemanes (respaldado por el 28% del electorado).
Las últimas diferencias vividas en el seno de la actual coalición entre CDU y SPD (socialdemócratas) “han abierto una brecha entre ambos partidos a priori insalvable”, opina este experto. “Ni los conservadores, ni los socialdemócratas quieren repetir esta unión, que genera recelos en sus bases, especialmente el SPD”, argumenta.
De pactar Merkel con los liberales, habría una rebaja fiscal, que ambos partidos tienen en sus programas electorales, aunque la del FDF es “más agresiva”. Y mantendrían a rajatabla la estabilidad presupuestaria, tanto en Alemania como en el resto de la Unión Europea.
Por otro lado, el Banco Central Europeo (BCE) parece tener bien cerrada su “hoja de ruta”. “Pese a las tibias presiones alemanas, una nueva victoria de Merkel no haría que saltara” el plan trazado por el BCE.
El DAX ya ha descontado la victoria
Para Berzal, el DAX “parece haber descontado en su precio la más que segura victoria” de Angela Markel, recuperando más de un 4% en septiembre tras la caída sufrida desde los máximos históricos marcados en junio, por encima de los 12.950 puntos. “Tendremos que estar atentos a las posteriores negociaciones del partido de Angela Merkel con el resto de partidos para formar Gobierno y, en función de esas negociaciones, podremos ver algún movimiento más pronunciado en el índice alemán”, sugiere el experto de Orey i Trade.
“A priori, la divisa europea no debería verse muy afectada por una victoria de Angela Merkel, más sabiendo de antemano que el renovado Gobierno llevará a cabo una política económica continuista”, opina Berzal.
“Tiene más sentido ver movimientos en el euro de cara a la reunión del BCE del próximo mes de octubre en la que, tal vez, Mario Draghi deje vislumbrar alguna medida para paliar la fortaleza de la divisa comunitaria”, añade el experto de Orey i Trade. “las negociaciones del Brexit, el flojo crecimiento de la inflación o los riesgos geopolíticos podrán igualmente hacer fluctuar al euro”, concluye.
Sin capacidad para impulsar reformas
“Angela Merkel, seguramente ganará otro mandato este fin de semana, pero ¿tiene la capacidad política de impulsar las reformas económicas que necesita el país? Hasta ahora, no lo ha logrado”, afirma Christopher Dembik, responsable de análisis macroeconómico del Saxo Bank.
“Es indiscutible que la economía alemana tiene puntos fuertes increíbles, como su bajo desempleo (5,6% nacional, 3% en Baviera), su calificación crediticia triple A y su variedad de empresas internacionales cuyo alcance se extiende por todo el mundo. Ésta es la cara buena de la moneda, pero también hay una más empañada: la economía de Alemania es disfuncional”, argumenta.
“El superávit masivo de la balanza por cuenta corriente, que alcanza el 8% del PIB, es elogiado por los responsables políticos como una característica innegable de alta competitividad, pero también es una señal de que las empresas locales son reacias a invertir en el país”, señala el experto del banco de inversión danés.
La consecuencia es que Alemania tiene la tasa de inversión más baja de todas las economías desarrolladas, según el Fondo Monetario Internacional. “El factor más preocupante es el bajo nivel de inversión en equipo, que conduce a una menor acumulación de capital y podría obstaculizar el crecimiento económico a medio plazo”, apunta Dembik.
“La disminución de capital también podría verse acentuada por tendencias demográficas negativas”, añade este experto, que resalta que “el bajo nivel de inversión en equipo ha sido parcialmente compensado en los últimos años por una mayor inversión en investigación y desarrollo, pero hasta ahora no ha sido suficiente para aumentar el crecimiento potencial a través de una mayor productividad general”.
Límites del ‘milagro’ económico alemán
El crecimiento medio anual de la productividad de Alemania durante la última década ha sido del 0,7%, menos que Portugal (0,9%) y España (1,2%). “Esto pone de manifiesto claramente los límites del llamado milagro económico alemán, que se basa en gran medida en puestos de trabajo poco remunerados y poco cualificados en el sector servicios”, interpreta Dembik, que cree que desde 2005, Merkel ha hecho «cero» en términos de reformas económicas. “Su decisión más destacable fue la introducción de un salario mínimo”, remarca.
Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Alemania ha impulsado la menor cantidad de reformas en favor del crecimiento entre los países desarrollados en los últimos 7 años. Alemania desciende al puesto 114 en el ranking mundial por las facilidades para emprender un negocio, frente al 56 de Grecia y el 27 de Francia.
“Por el momento, ningún país de la Unión Económica y Monetaria Europea está en condiciones de cuestionar el liderazgo económico y político de Alemania. Sin embargo, Berlín cometería un error si no impulsara las reformas necesarias para aumentar la productividad, reinvertir el superávit por cuenta corriente y pagar debidamente a los trabajadores”, apunta el responsable de análisis macroeconómico del Saxo Bank.
“Cuanto más tiempo tarde en hacerlo, más doloroso será para la economía. No hay duda de que Merkel será reelegida. Sin embargo, este mandato podría ser muy diferente de los demás, ya que no tiene otra opción de impulsar estas difíciles reformas”, concluye este experto.
En la misma línea, Amundi, gestora del grupo francés Crédit Agricole, pone el acento en que algunas de las promesas electorales generará un estímulo fiscal moderado en Alemania, pero pronostica que el crecimiento del PIB será algo menos fuerte en 2018 que este año. “La fortaleza económica actual significa que las nuevas decisiones de política económica doméstica son menos urgentes en Alemania que en otros países de la Eurozona, pero el Gobierno todavía tendrá que responder a los muchos desafíos a medio plazo, como la falta de reformas significativas en competitividad, la excesiva dependencia de la demanda externa, el envejecimiento, y el aumento de las desigualdades sociales”.
En Allianz Global Investors opinan de otra manera: “Merkel promete proporcionar a su país una mano firme en el timón en tiempos de agitación geopolítica. Esto debería ser tranquilizador, no solo para la mayoría de ciudadanos alemanes, sino también para los mercados”.
La gestora del grupo asegurador alemán destaca la buena evolución de la economía del país, “con un crecimiento soportado por la demanda externa y por factores domésticos: el consumo doméstico se beneficia de un mercado laboral más fuerte”.
Impacto en Europa
Otros analistas coinciden en que una victoria pírrica de Angela Merkel puede hacer que el presidente francés Emmanuel Macron opte a ser el líder de la Unión Europea, lo que permitirá avanzar en la integración, la mutualización de la deuda de la Eurozona y la creación de un ministro de Finanzas europeo.
El resultado de las elecciones en Alemania tendrá implicaciones directas sobre la cuestión europea. Un fortalecimiento del eje franco-alemán ayudará a Europa a ganar protagonismo geopolítico, frente al proteccionismo de Donald Trump y la voluntad expansivcatanto de Rusia como de China.
Pero para Alemania va a ser muy difícil aceptar una garantía conjunta para los depósitos bancarios y mucho menos la propuesta de un Fondo Monetario Europeo.
Una victoria convincente de Angela Merkel puede ayudarla a colocar a un compatriota, previsiblemente al presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, como sustituto de Mario Draghi al frente del Banco Central Europeo en 2019, garantizando una política monetaria más ortodoxa en Europa.
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