El lanzamiento de una oferta sobre Abertis para competir con la lanzada por la italiana Atlantia – a 16, 5 euros por acción- es un complejo camino para el grupo de infraestructuras y construcción ACS. Sobre la base de que la compañía de construcción e infraestructuras no quiere perjudicar su perfil financiero y, por tanto, la visión de las agencias de calificación y de los inversores, está negociando en diversos frentes para decidir si opta o descarta hacerse con el control de la empresa de autopistas.
Al citado principio al que no quiere renunciar, hay que añadir que la operación es además complicada porque ACS vale 9.822 millones de euros en Bolsa (cotiza a 31,2 euros por título), mientras que Abertis cuenta con una capitalización bursátil por 16.930 millones (más de 17 euros por título). Y que además la OPA tendrá un coste global de unos 17.000 millones de euros, cifra que intenta que sea compartida con socios.
La última comunicación oficial de ACS, que dirigió a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), indicaba que analizaba la operación junto con «posibles inversores y entidades financieras», sin que se haya tomado decisión alguna al respecto «ni se haya sometido a la deliberación o el acuerdo del consejo de administración de la compañía».
Este comunicado se realizó a raíz de que ACS cayese un 4% en Bolsa ante las informaciones que apuntaban que el consejo de su filial alemana Hochtief (de la que tiene el 70% del capital) iba a estudiar las lineas básicas de una oferta pública de adquisición -OPA- sobre Abertis. El escenario actual confirma que la oferta, de materializarse, se hará a través de la empresa germana, pese a los problemas surgidos en esta vía.
Esa opción permite al grupo que preside Florentino Pérez esquivar el aumento de deuda, ya que además reduciría su participación en Hochtief por debajo del 50% (consolidación). Es, al mismo tiempo, una posibilidad que va en contra de un objetivo anterior que consistía en la integración de la dos empresas a través de un canje de acciones.
No obstante esa meta ya no es relevante: ahora lo es contar con el apoyo de los fondos que están en el capital de Hochtief, como Mcquarie, y que pueden ser un excelente compañero de viaje para la operación. En la medida que se plantea una ampliación en la filial alemana y emisión de deuda, los citados inversores necesitan contrapartidas, y las fórmulas que se barajan son varias, pero se desembocan en la entrada de los inversores institucionales en Abertis, o lo que podría ser una nueva Abertis.
Ahora todas las partes implicadas están pendientes de la decisión de la CNMV respecto a la oferta de Atlantia, que no quiere perder la oportunidad de crear un grupo líder en el área de las autopistas.
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