Problemas pequeños, grandes soluciones

02/10/2017

Juan José Martin Prados.

La sociedad que nos ha tocado vivir no es mejor ni peor que las que nos precedieron y solucionaron de forma innegable sus propios conflictos. Hemos soportado soberanos, dictadores políticos corruptos y demás personas que con la mejor intención, han intentado aprovecharse de hacer el bien aunque otros han dado lugar a mucha injusticia.

La actual sociedad ha superado estas formas fallidas de gobierno, pero hemos de desterrar en todo caso la violencia como forma de solución de los conflictos. En otro momento de la historia, la situación que hoy vive España respecto a sus soberanías habría desembocado en una contienda violenta de grandes proporciones. Ahora estamos intentando resolver este conflicto por unos cauces de dialogo y aplicación de la Ley que raramente se ha visto en la antigüedad.

En toda la sociedad se pasa de los grandes asuntos (nacionalismo, independencia, economía) a los temas más cotidianos como los conflictos personales de convivencia, mercantiles o económicos de poco nivel. Estos conforman una manera de solucionar los problemas que se dan en la sociedad, asuntos cotidianos que resolvemos mediante la aplicación de las normas comunes superando en gran parte la violencia como alternativa radical. A comienzos del siglo XXI a nadie se le ocurriría solucionar un conflicto con un arrendatario llegando a las manos.

En anteriores fases de nuestra justicia la sociedad nombraba árbitros o jueces que solucionaban estas diferencias con decisiones más ajustadas a las normas aceptadas por todos. Estas sentencias salomónicas a veces eran justas (conforme a la percepción human de la justicia) y otras no. El elemento común es la sensación de pérdida en mayor o menor medida de acuerdo con la solución dada por un tercero o Juez.

Este tipo de conflicto, y por ende su solución judicial o litigiosa, implica que las partes no han sido capaces de llegar a algún tipo de compromiso satisfactorio para ambas, con lo  que la sociedad había fracasado en su intención de lograr una pacífica convivencia, generando con sus resoluciones resentimientos y resquemores que quedan latentes y se manifiestan después. Como se necesita un tercero que desconoce del tema y solamente es especialista en las normas de común aplicación y esto viene siendo así desde Salomón hasta la actualidad.

Desde la antigüedad en la solución de conflictos sociales de índole menor prepondera la intervención de un tercero. En nuestros días se deben aplicar nuevos métodos para solucionar las discrepancias, estableciendo nuevos sistemas de confianza donde prime sobre todo el entendimiento mutuo para la solución por encima de la confrontación entre las partes. Se debe proponer un sistema que nos cambie la forma de solucionar los conflictos que va del actual ganar-perder a un sistema en el que procure el ganar-ganar.

Me explico. La sociedad actual está muy influenciada por el cine y los medios de comunicación, los cuales presentan una versión simplista de los problemas con la dicotomía de buenos y malos. Nuestra realidad no es así, las posiciones en los conflictos no se reducen a elegir entre blanco y negro, sino valorando una amplia tonalidad de grises. Nadie tiene la razón absoluta, ya que es imposible tener toda la razón, y en lugar de encontrar puntos de encuentro nos centramos en lo que nos separa. Este modelo de convivencia además de ser caduco es totalmente inoperante

Los métodos ADR

La sociedad propone sistemas de resolución de conflictos innovadores que rompan con los antiguos esquemas ideado una serie de métodos denominados ADR. Estos sistemas se basan en la capacidad de las personas para solucionar sus propios conflictos, negociar sus propias soluciones y así satisfacer a ambas partes.

Dentro de estos sistemas tenemos la mediación y la practica colaborativa del derecho, de tal forma que no intervengan en los conflictos otras partes ajenas que no estén involucrados en el conflicto y así junta ambas partes lleguen a soluciones plenamente satisfactorias. La mejor manera de frustrar este intento de acuerdo es asignar a las partes tareas ciclópeas que o pueden o no quieren solucionar. Debemos empezar solucionando conflictos cotidianos, pequeños de derecho privado para acostumbrarnos a este nuevo sistema de solucionar los conflictos.

Solamente una vez asimilado por la sociedad la existencia de un sistema de solución de conflictos ágil, versátil y duradero podemos subir de nivel y solucionar enfrentamientos y discrepancias mucho más complejas.

Sistema adversarial

Actualmente toda la sociedad se basa en sistemas adversariales, esto es, siempre la competencia, siempre el progreso a costa de algo o bien de tu tiempo o de tus opciones.

Lo que postula la nueva sociedad es dejar este sistema adversarial que enfrenta a unos contra otros. La alternativa es un nuevo marco ideal para las empresas socialmente responsables y la vanguardia de los cambiantes paradigmas de los negocios. Se evita asi entrar en contratos legales (más adelante trataremos más en profundidad estos temas).

Este enfrentamiento entre las partes o sus abogados (estamos hartos de ver que actúan como mercenarios luchando por el cliente y contra el resto) se ha demostrado que genera mucha más desconfianza que seguridad. Las nuevas alternativas de negociación muestran un camino al acuerdo descubriendo sus posibilidades, mostrando los aspectos concomitantes y a partir ahí intentar acercar los puntos de discrepancia. Al enfatizar y calibrar la alineación, el proceso para llegar a un acuerdo crea un ambiente de mucha más cercanía y colaboración entre las partes con una meta común el acuerdo de ambos. Este resultado genera una dinámica más fuerte, sostenible y agradable que puede prosperar incluso en el desacuerdo, producir cambios inesperados modificando el acuerdo inicial y adaptándose a los cambios inesperados. En palabras de Linda Álvarez, “el proceso de descubrir el acuerdo tiene el beneficio añadido de catalizar a largo plazo el cambio sistémico en el propio sistema jurídico.”

En los nuevos sistemas para regular las relaciones entre empresas es importante distinguir tres hitos o momentos clave de toda negociación o acuerdo. 1º Acercamiento al acuerdo- 2º Consecución del acuerdo- 3º Seguimiento del acuerdo.

El nuevo sistema no puede generar acuerdos, simplemente un tracto único que se agoten por sí mismo ha de procurar generar más que acuerdos relaciones entre las partes y relaciones duraderas y satisfactorias que se adapten a la realidad cambiante en cada momento tanto de la propia negociación como de la cambiante legislación que se les aplica.

En el lenguaje de los abogados viene en muchos casos utilizando formularios estándares, lo que Licia Álvarez llama Kits de documentos que son documentos ya pre-elaborados que a menudo resultan ilegibles incluso para los expertos y los tribunales. Esta inseguridad al hablar en un idioma o jerga más o menos comprensible para los firmantes generan que estos documentos sean prácticamente inútiles y carezcan de totalmente de valor o peor aún que sean perjudiciales porque las personas que están sometidos a ellos seguramente no tienen ni idea de todas las consecuencias que dichos contratos suponen.

Normalmente la interpretación de los contratos va unida a la redacción de los mismos que es lo que se quiso regular con ese contrato y a que se somete cada parte. Al estar escritos en un idioma incomprensible para las partes solamente para algunos abogados es comprensible dicho idioma el contrato no es ya unos documentos de comienzo de actividad y de comienzo de relación, sino que es la principal fuente de conflicto entre las partes dada la redacción oscurantista del mismo esto genera que las partes encuentren obligaciones inesperadas beneficiosas o perjudiciales.

Cuando la escritura es el único referente del significado del acuerdo conlleva necesariamente a una batalla por las interpretaciones conflictivas de los términos y provisiones mientras que la primigenia razón por la que las partes decidieron trabajar juntas es vulnerada y su relación beneficiosa es destruida. El pacto puede hacer cumplir, pero su acuerdo y el valor de la elección para trabajar juntos no es verdaderamente honrado.

Mientras que por otra parte si los intervinientes en el contrato entienden el verdadero significado del su acuerdo entonces los términos del contrato son menos propensos a convertirse en fuentes de controversia pasando los términos a ser las guías de las partes para permitirles alcanzar una visión compartida y común que es lo que movió inicialmente al acuerdo y contrato En este contexto los términos pueden volverse a revisar más fácilmente cuando ya no sirven de propósito de los esfuerzos mutuos de las partes.

Lo que Lidia Álvarez llama “Descubrir el acuerdo” nos ofrece un esquema básico que proporciona orientación para llegar al mismo. Antes de plantearnos un acuerdo con visos de validez y duradero debemos plantearnos las siguientes cuestiones:

  • Nuestra visión: Imaginamos un sistema o mundo donde los consumidores hagan o necesiten tal o cual cosa.
  • Nuestra Misión: Apoyar y fomentar este uso o costumbre dotándole de calidad y permitiendo acercarse a estos bienes
  • Nuestros Valores: Valoramos un ambiente de bajo cómodo y confortable en el que cada uno de nosotros tenga independencia y autonomía para dirigir nuestros esfuerzos individuales basados en la misión
  • Es importante la actitud ante él trabajo que estemos convencidos, emocionados y ansiosos por comenzar
  • Trabajar de tal forma que nuestro trabajo se útil y producto v que nos aporte una mejora de nuestra autoestima.
  • Nuestro Propósito: La colaboración cuya misión se basa en los deseos, talentos y habilidades de nuestro colaborador nuestra misión es siempre contributiva y compartida plenamente para lograr los mejores resultados.

Todo ello nos lleva a que con los correspondientes roles, compromisos, expectativas, preocupaciones y temores se desarrolle el cambio en la resolución de los conflictos mediante una relación ideal de colaboración creando un plan de acción preciso.

Del acuerdo al contrato

La palabra acuerdo en sí mismo no significa contrato. Ambos vocablos tienen  acepciones diferentes. Debemos diferencias bien entre el Acuerdo como resolución premeditada, convenio entre partes o reflexión, y el significado del Contrato: Pacto o convenio, oral o escrito que obliga a su cumplimiento y documento que recoge unas condiciones.  La distinción entre ambos términos amplia en concepto del acuerdo frente al contrato que es más restrictivo, Pero en la actualidad celebramos muchos más contratos que acuerdo cuando deberíamos celebrar muchos más acuerdos que contratos ya que el contrato no es más que una consecuencia del acuerdo.

La sociedad está pidiendo un sistema para abordar el cambio y la participación en los conflictos creando un  PLAN DE ACCION que refleje con precisión su acuerdo.  Para conseguir este plan de acción lo primero que tenemos que variar es el concepto de la palabra acuerdo que debe significar una comprensión compartida del propósito o significado del plan que se ha creado conjuntamente para la acción colaborativa y mutuamente beneficiosa.

La suma entre la Declaración de Acuerdo escrito y el plan de acción que lo desarrolla se convierte en el MANUAL DE USUARIO que nos ayude a rastrear el progreso y la satisfacción con el transcurso que va el trabajo fomentando el trabajo conjunto y a resolver cualquier problema ya sea troncal o tangencial que conlleve el acuerdo haciendo los correspondientes ajustes al plan según sea necesario para el servicio de su visión compartida y su propósito.

El plan ideado por Lidia Álvarez en sus distintas fases seria descubrir el acuerdo. El enfoque no está en los términos a los que todos cederán sino más bien esta en de mutuo acuerdo diseñar la relación ideal, y crear sistemas para sostener su esfuerzo compartido en el tiempo. EL resultado es una declaración del acuerdo y un Plan de acción que recuerda los acuerdos que las partes han descubierto y confirmado a través de su mutuo trabajo en esta dirección. Esto convierte la reacción que inicialmente puede parecer una relación de Ganar -Perder (relación confrontativa) transmutándola en una relación ganar -ganar (relación colaborativa).

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