Masiva manifestación en Barcelona por la unidad de España y para recuperar el «seny»

08/10/2017

M. V. R. Vargas Llosa defiendió que "Ninguna conjura independentista destruirá la democracia española"... Se necesita mucho más que una conjura golpista de Puigdemont,  Junqueras y Forcadell, para destruir 500 años de historia. No lo vamos a permitir. Aquí estamos, ciudadanos pacíficos, que creemos en la coexistencia, en la libertad, vamos a demostrarles a esos independentistas minoritarios que España es un país moderno. Por su parte, Josep Borrell pidió sensatez, convivencia y pluralismo político porque "Esto no lo arreglamos tomando decisiones unilaterales". Discurso completo de Josep Borrell.

De nuevo las calles del centro de Barcelona han sido tomadas por manifestantes. Pero esta vez eran, los que hasta ahora, se consideraban la mayoría «silente» que están en contra de que se declare de forma unilateral la independencia de Catalunya del resto de España.

Casi era imposible que la cabecera de la manifestación pudiera avanzar. Decenas de miles de personas con banderas de la España constitucional y senyeras ondeaban entre la algarabía, las consignas, aplausos y gritos de libertad, «soy español», «soy catalán», cantando el «Viva España» o pidiendo la dimisión o prisión para Puigdemont. Parecía un día festivo, un día en que muchos podían salir a la calle sin miedo  para proclamar que no quieren la independencia y que el único camino es la unión de España. Querían demostrar que eran muchos más.

«Prou, recuperem el seny»  (“Basta, recuperemos la sensatez”) fue el lema que presidió la pancarta de la cabecera de la manifestación, convocada por la Societat Civil Catalana (SCC) -contraria a la independencia- y a la que se han sumado más de 25 organizaciones, incluídos el PP y Ciudadanos con una amplia asistencia de altos cargos de ambas formaciones, y el apoyo del PSOE, pero sin participar en ella, han asistido más de 950.000 personas, según los organizadores, y 350.000 según la Guardia Urbana.

Comenzaba su itinerario a las 12,00 de la mañana desde la Plaza de Urquinaona. Sujetando la pancarta, entre otros, Vargas Llosa, la minista de Sanidad, Dolors Montserrat; el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo; el presidente de SCC, Mariano Gomà, y el exfiscal Carlos Jiménez Villarejo.

Durante el recorrido el premio Nobel de Literatura ya adelantaba cuál iba a ser su intervención. A la vista de la participación masiva de ciudadanos, el escritor aseguraba que ésa era «la mejor demostración» de que hay un sector «muy amplio de catalanes no quieren el golpe de Estado propiciado por el Govern» con el referéndum del 1-O. Y añadía, es «la mejor demostración de que hay un sector muy amplio de catalanes que no se sienten representados por los independentistas y que, por el contrario, piensan que España y Cataluña están unidas desde hace cinco siglos y que nadie ni nada podrá separarlos», ha dicho

Además se desplazaron hasta Barcelona la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes; los dirigentes populares Javier Arenas y Andrea Levy, y el expresidente popular de Baleares José Ramón Bauzá. Por Ciudadanos estaban su presidente, Albert Rivera; la líder en Catalunya, Inés Arrimadas, y los también dirigentes del partido Fernando de Páramo y José Manuel Villegas.

Plaza de Urquinaona, Via Laietana, ante las puertas del Parc de la Ciutadella, Avenida Marquès de l’Argentera  hasta la Estación de França, pasando también por delante del Parlament y todas las calles aledañas estaban repletas de gente. Imposible que la cabecera pudiera llegar hasta el escenario. Se tuvo que pedir por megafonía que se abriera un pasillo.

A la mitad del recorrido se desplegó una gran pancarta con un corazón dividido en tres partes, con los colores de las banderas catalana, española y europea. En otras pancartas se leían lemas como «¡La unidad de España no se vota ni se negocia! ¡Se defiende!», «Golpe ¡no!», «España somos todos» o «155 ya».

Pasadas las dos de la tarde llegó la cabecera de la manifestación. A ambos lados del escenario un nuevo lema: «Davant la rauxa posa-hi seny» (ante el arrebato pon sensatez). Los convocantes se mostraban satisfechos por la respuesta de la sociedad catalana, y calificaban la jornada de «histórica». «Hemos llenado Barcelona» y «estamos desbordados». «Aquí está la mayoría de los catalanes y no podrán dividirnos», que nos escuchen los que intentan desestabilizar las estructuras democráticas, decidía un dirigente de la Sociedad Civil Catalana, quien cifraba la asistencia en más de 950.000 personas.

Vargas Llosa: «Ninguna conjura independentista destruirá la democracia española»

Vargas Llosa comenzó explicando que todos los pueblos viven momentos en que la pasión puede ser destructiva y feroz, cuando la mueven el fanatismo y el racismo. «La peor de todas es la pasión nacionalista, la que más estragos ha causado en la historia. Ha llenado la historia de Europa y del mundo de sangre y de cadáveres. Ahora también la pasión ha llegado a Cataluña. Estamos aquí para pararlo. Han salido miles y miles de catalanes, democráticos, que no se creen traidores por pensar distinto, que no consideran al adversario al enemigo, que no ensucian sus puertas ni destruyen sus vitrinas; catalanes que creen en la democracia, en el Estado de derecho, en la Constitución».

También hay miles de hombres y de mujeres venidos de todos los rincones de España -incluso del Perú- para decirles que no están solos, que estamos con ellos, que queremos dar con ellos la batalla de la libertad. Estamos armados de ideas y de razones, porque la democracia española está aquí para quedarse y ninguna conjura independentista la destruirá. No queremos que los bancos y las empresas se vayan como si Cataluña estuviera llena de peste. Queremos que los capitales y las empresas vengan a Cataluña para que sea la capital industrial de España. La locomotora de su desarrollo y su prosperidad; la capital cultural de España, aquí venían los que querían triunfar».

También recordó que España es un país antiguo: «Hace 500 años la historia de España y de Cataluña se juntaron junto con la de extremeños, andaluces, vascos… para formar esa sociedad multicultural que es España. Ahora España es también una tierra de libertad, de legalidad… eso el independistmo no lo va a destruir -los asistentes le interrumpían gritando «Puigdemont a prisión»- .Se necesita mucho más que una conjura golpista de los señor Puigdemont, de Junqueras, de la señora Forcadell, para destruir 500 años de historia. No lo vamos a permitir. Aquí estamos, ciudadanos pacíficos, que creemos en la coexistencia, en la libertad, vamos a demostrarles a esos independentistas minoritarios que España es un país moderno que ha hecho suya la libertad por una conjura que quiere retrocederlo a país tercermundista. Barcelona está por la democracia, la libertad y la legalidad. Viva la libertad, Visca Cataluña, Viva España», concluyó.

Josep Borrell: «Esto no lo arreglamos tomando decisiones unilaterales»

Por su parte, el expresidente del Parlamento europeo, Josep Borrell, comenzó su intervención con una bandera europea en la mano, explicando que «ésta es nuestra estelada, tiene las estrellas de la paz, de la convivencia. Eso es lo que representa europa. Estamos aquí para defender la convivencia, el pluralismo político y la solidaridad».

Lamento que la convivencia se haya roto «en este país, entre amigos, entre familias, e la calle», una ruptura que en su opinión sólo se puede arreglar con la defensa del «pluralismo, porque no se reconoce». En este punto criticó a la presidenta del Parlament de Cataluña, Carme Forcadell, por no reconocer a algunos partidos políticos como catalanes, y a «un conseller» por calificar de «súbditos» a quienes no están de acuerdo con la independencia. Pero -recalcó Borrell- «los que no pensamos como nacionalistas somos tan ciudadanos de Cataluña como ellos».

A su juicio, el problema ha sido que a los que no estaban de acuerdo con la independencia no se les ha visto hasta ahora: «Pues aquí estamos. Hasta ahora ni se nos ha visto ni escuchado. Tenemos que hacer que todas las voces se escuchen por igual». En este punto arremetió contra las medios de comunicación públicos de cataluña a los que calificó de «vergüenza democrática», mientras todos los asistentes alzaban su voz contra ellos. Ante estos gritos, el exministro socialista pidió «el máximo respeto» porque «estamos vivendo momentos casi dramáticas y no hay que lanzar llamamientos a los arrebatos hay que pedir sensatez, respeto y tener mucho cuidados con lo que hacemos. Porque si se declara la independencia unilateral, este país se arroja por el precipio».

Y a quienes pedían prisión para Puigdemont también les intentó aplacar pidiendo «no griteis como las turbas del circo romano. A la càrcel solo van los que dicen los jueces». Y tras pedir nuevamente respeto, se refirió a los «cuentos y mentiras» de los indepentistas, al tiempo que pidió a los que no son catalanes «id a comprar una botella de cava catalán, porque han bajado un 15% y hay más trabajadores en el paro. Nada de boicots, nada de ofensas, tenemos que recuperar la sensatez».

También tuvo palabras para los empresarios catalanes que se han ido. «¿NO lo podíais haber dicho antes. Todas las cosas que decíais en privado porque no lo decíais en público? Lo tenían que haber dicho antes porque si lo hubieran dicho, tal vez no hubiera pasado lo que ha pasado», si bien reconoció que «tal vez tengamos todos un poco de culpa».

Por último, Borrell djo que «ha llegado el momento de hacer un llamamiento a la sensatez, a la convivencia, al pluralismo político. Esto no lo arrreglaremos tomando decisiones unilitarales. Señor Junqueras deje de engañar a los catalanes… Si hace lo que piensa, pagaremos un precio muy alto en Europa. Van encontra del ideal europeo: el respeto y la legalidad. Así no le van a recibir con los brazos abiertos. Mientras tanto sufriremos mucho» e recalcó que hay «gente que tiene miedo por lo que pueda pasar, no saben si se tendrán que ir, si van a poder cobrar su pensión…nos piden que hagamos algo para evitar un enfrentamiento cívico.

Por eso, «ningun hombre por poderoso que sea, ni una multitud por mucho que grite, estará por encima de la ley. Han pasado cosas que no debían haber pasado, nos estamos haciendo daño, tenemos derecho a vivir tranquilos, hay que disfrutar del progreso, de la españa democrática. Hay problemas, qué país no los tiene, Cataluña no es una colonia, no es un estado ocupado, tenemos que seguir trabajando desde el respeto de la ley. El derecho internacional no está de su lado. No más fronteras. La ‘estelada’ europea representa la supresión de las fronteras, que son las cicatrices que han quedado en la tierra.

El acto concluyó escuchándose por los altavoces el himno de España. Muchos de los manifestantes que estaban al principio de la manifestación, no pudieron llegar ante la gran cantidad de gente que asistió.

 

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