Un Nobel para la irracionalidad

10/10/2017

Miguel Ángel Valero.

“Voy a gastar mi dinero lo más irracionalmente posible”, bromea Richard Thaler, de 72 años, al recibir el anuncio de que es el próximo Premio Nobel de Economía, dotado con cerca de un millón de dólares, por sus trabajos sobre la irracionalidad humana a la hora de tomar decisiones monetarias. El profesor de la Facultad de Comercio de la Universidad de Chicago se queja de que le despertaron a las 4,00 de la madrugada para darle la noticia. Eso sí, “contrariamente a Bob Dylan”, premio Nobel de Literatura el año pasado y que no lo recogió en persona, “tengo la intención de ir a Estocolmo” a recibir el preciadol galardón.

El premio a Thaler supone otro reconocimiento de la Academia sueca a la economía del comportamiento, que es precisamente la cátedra que éste ocupa en Chicago. Esta rama vincula los conocimientos de la psicología y del comportamiento humano a la economía, y especialmente los conceptos cognitivos o sociales que pueden afectar a las decisiones de inversión.

En 2008 Thaler participó en la obra “Nudge, el método persuasivo para inspirar buenas decisiones”, que se convirtió en un auténtico ‘best-seller’ proponiendo soluciones originales a problemas de ahorro, consumo y salud pública. Otro de los autores , el jurista Cass Sunstein, fue consejero de Barack Obama en la Casa Blanca.

La teoría Nudge (‘empujoncito’) parte de la convicción de que las personas toman sus decisiones financieras considerando primariamente su impacto a corto plazo. Esto determina lo que Thaler define como el “factor posesión”, que muestra que los seres humanos, cuando invierten, tienen una aversión a toda pérdida y otorgan más importancia a lo que ya tienen que a lo que todavía no poseen, incluso cuando el valor de ese objeto se haya degradado.

Ese comportamiento irracional lleva a decisiones financieras que no siempre son las convenientes, como postergar el ahorro o hacer una inversión en plena subida de precios o cotizaciones.

Las investigaciones de Thaler vienen a demostrar que las decisiones económicas y de inversión no siempre obedecen a criterios racionales, sino que también entran en juego variables psicológicas que las desvían de éstos.

“Thaler ha contribuido a expandir y refinar el análisis económico al considerar tres rasgos que sistemáticamente influyen en las decisiones económicas: la racionalidad limitada, la percepción de justicia, y la falta de autocontrol“, subraya el jurado del premio en Ciencias Económicas que concede el Banco de Suecia en memoria de Alfred Nobel.

Entre los méritos de Thaler, el desarrollo de la teoría de la contabilidad mental, que explica cómo los seres humanos simplifica decisiones financieras. Las personas crean cuentas separadas en sus mentes y toman las decisiones según cómo afectan a esas cuentas separadas y no en el conjunto de sus finanzas. Así, financian una necesidad de liquidez a corto plazo con un crédito de consumo, mucho más caro que sacar dinero de los ahorros.

La consultora Novaster destaca que Thaler es pionero en la aplicación de la economía conductual a las pensiones, y que el premio Nobel “es una señal inequívoca de la trascendencia de esta nueva disciplina económica, que combina psicología y economía en la toma de decisiones en presencia de riesgo”. “Novaster viene aplicando estas enseñanzas, y llevándolas a la práctica en casos reales, desde hace varios años, a través del Novaster Behavioral Pensions”, añaden en la firma.

Acertada o no la tesis de Thaler, es evidente que la economía del comportamiento, promovida por la polémica Escuela de Chicago a finales de los años 70, ha recibido varios premios Nobel, pese a desmontar un ‘dogma’, que las personas toman decisiones en función de su mejor interés.

Comenzando con el impulsor de la doctrina que apuntaló sanguinarias dictaduras como la de Pinochet en Chile, Milton Friedman, en 1976. En 2002,el psicólogo, colega y coautor con Thaler, Daniel Kahneman, recibió el Nobel de Economía por sus investigaciones sobre las finanzas del comportamiento. De la misma corriente son Angus Deaton, laureado en 2015 por su análisis del consumo y el bienestar, yo Robert Shiller, premiado en 2013 junto a otros investigadores por sus estudios sobre la influencia de la psicología en los mercados financieros.

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