El pueblo unido y otras falsedades

10/10/2017

Joaquín Pérez Azaústre.

El pueblo catalán, como entelequia, como invento independentista, está unido y jamás será vencido. El pueblo catalán es una piña. Un puño. Y quiere la independencia. Mientras tanto, el Estado centralista opresor trata de impedir que alcance su destino histórico. Fin del mensaje. O del mantra. Del eslogan. Del lema. De la falsedad. Ésta es la historia de una gran mentira que encuentra su primer obstáculo en las últimas elecciones autonómicas catalanas, a las que los partidos independentistas quisieron dar un carácter plebiscitario. ¿Lo recordáis? Cada hombre y cada mujer, un voto.  Pues bien, llegaron las elecciones y más de la mitad de la población catalana que acudió a aquellas urnas –legales, por cierto, y con todas las garantías democráticas- votó a formaciones no partidarias de la independencia. Es decir: si aquello era un referéndum encubierto, como habían tratado de vestirlo y pintarlo desde el Govern, les había salido negativo. Es decir: más de la mitad de la población se mostraba no partidaria de la independencia, a pesar de todas las estrategias publicitarias y propagandísticas, con ese populismo de víscera y de lágrima que les habían tirado, como un alud de algodón de azúcar y casquería verbal.

Pero el independentismo totalitario sabe convertir una verdad en una red de mentiras. Es lo que está haciendo, es lo que ha hecho antes y lo que seguirá haciendo. España nos roba. Así. Con dos cojones. Mentira tras mentira, desmontada con cruda inteligencia no sólo en el discurso de José Borrell, sino también mucho antes por otras tantas gentes. Pero da igual. España nos roba. Y ya. Y el pueblo catalán está unido. Es una piña. Un puño. No existen las fisuras en su seno. Sólo hay algunos fachas disueltos por ahí. Como los que fueron a la manifestación del sábado. Todos fachas. Con el facha y nobel Mario Vargas Llosa a la cabeza. Éste es el más facha de todos porque además es partidario de políticas neoliberales y ha criticado a Podemos y a Maduro. Para qué vamos a escucharlo. Ni a leerlo. Unas viejas novelas que ya nadie recuerda. Puto facha Vargas Llosa. Putos fachas los que fueron a Barcelona el domingo. Ese es el mensaje.

Pero claro, qué vas a esperar de una gente que se vuelve loca de indignación cuando la policía carga en su amago de referéndum, poniendo a los Mossos como modelo de policía humanista y pacífica, olvidando que en mayo de 2011 desalojaron la Plaza de Cataluña de indignados del 15-M, la mayoría carne de la CUP, con la mayor brutalidad que se ha visto recientemente, bajo las órdenes de Felipe Puig y Artur Mas. Toma policía democrática. Toma bondad. Toma lágrimas. Toma manipulación.

No está tan unido el pueblo catalán porque se ha fomentado desde su Gobierno una fractura que puede ser letal, lanzando a media población contra la otra media. Si escucharan a Borrell y a Vargas Llosa, algo podría moverse ahí dentro. Pero un esfuerzo semejante quizá sería un exceso españolista y facha.

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