Bimbo y Cola Cao

12/10/2017

Joaquín Pérez Azaústre.

Entre el ruido y la furia, el pan Bimbo se va de Catalunya. Con él se va o nos viene una parte dulce y tierna de nuestra memoria, como un relato extenso de pureza y fe en la vida que puede transmutarse en un bocado de blandura súbita en los labios. Tras el discurso golpista de Puigdemont, de sí, sí, sí, pero no, como una especie de acojonado institucional, Bimbo y Cola Cao se van de Catalunya. Pues estaremos mejor sin ellos, dirán los convencidos alevosos, estos nuevos conversos de la soledad independentista que ya han dejado sola a la mitad de la población, a sus vecinos, a sus amigos y hermanos. Todo esto era Bimbo, todo esto era Cola Cao: desayuno y merienda sin igual, vecinos en un tiempo de próspero optimismo, de infancia pedregosa con el bocata envuelto en papel de platino. No son los primeros y no serán los últimos: a las anteriores treinta grandes empresas que han comenzado ya su éxodo catalán se unen ahora no sólo Bimbo y Cola Cao, sino también todas las marcas integradas en el grupo Idialia Foods, que contemplan también Nocilla, Paladín, el batido Okey y Mesura. En fin, la infancia. Trasladan a Valencia su sede social por “una efectiva declaración unilateral de independencia, con el fin de mantener la seguridad jurídica”. En el caso de Cola Cao, que comenzó su andadura en 1946, “En estos más de 70 años, ni la compañía ni la familia propietaria se han posicionado nunca políticamente, centrando su actividad en elaborar excelentes productos para atender la demanda de los consumidores”; pero ahora sí se ven en la obligación de marcharse, para recuperar un estado de la legalidad.

Vamos con Bimbo: “Con el fin de mantener la seguridad jurídica necesaria para poder seguir trabajando con normalidad, el consejo de administración de la compañía ha acordado trasladar el domicilio de las sociedades con sede en Cataluña a Madrid”. Desde allí, en Las Mercedes, Grupo Bimbo seguirá funcionando en oficinas y centros de producción repartidos por Andalucía, Aragón, Cantabria, Canarias, Castilla La Mancha, Castilla y León, Comunidad de Madrid y Comunidad Valenciana, y también Cataluña, donde continuará manteniendo sus instalaciones –imagino que mientras la legalidad y la seguridad jurídica lo permitan-, dando trabajo a más de  6.000 personas en toda España.

Cola Cao y Bimbo. Bimbo y Cola Cao. La vida. Alimento olímpico. Pan de molde al diente. Chorizo de Pamplona. Queso en lonchas. Una eternidad del tacto en un sabor. Un desencanto que no puede nombrarse ni se echa de menos hasta que se deja de encontrar en los supermercados. Marcas, trabajos, familias, gentes. El ritmo de un país.

Pienso en todas las familias que pueden verse afectadas en su vida menuda, con su historia pequeña, por los delirios de grandeza de un grupo de pigmeos intelectuales que no ven más allá de sus falsedades, cantadas como un mantra de Luis Llach. En fin, una pena. Toda una memoria que se pierde y lágrimas en la lluvia.

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