Inversores y analistas llevan meses mirando con cautela la situación de las eléctricas y gasistas españolas por factores relacionados con la evolución del mercado, las incertidumbres regulatorias, así como por la competencia de otros activos financieros considerados refugio.
Este contexto puede que incluso se haya agudizado con la presentación de los resultados de los nueve primeros meses que han mostrado que, si bien el aumento desorbitado de los costes de producción es una causa de las caída de beneficios, existen otros factores que despiertan dudas entre brokers y gestores de las entidades de inversión colectiva. En esta línea, Credit Suisse ha rebajado el precio objetivo de Gas Natural a 18,40 euros por acción desde los 18,60 euros previos.
No obstante, en conjunto las tres eléctricas integradas (Iberdrola, Endesa y Gas Natural) han aumentado los beneficios en nueve primeros meses del año un 0,4% hasta 4.294 millones de euros, por la aportación del grupo que preside Ignacio Galán, que, una vez más, se ha apoyado en sus participaciones internacionales.
En el año, el comportamiento de estas compañías en Bolsa es menos atractivo para sus accionistas que en ejercicios previos, pero en especial en el caso de Endesa, que está en negativo, con una caída del 3%. Si bien esta trayectoria, que en parte puede ser debida a su mayor dependencia del mercado español (que en periodos anteriores le llevó a ser un valor muy previsible), dispara la rentabilidad de su dividendo a un porcentaje que está próximo al 7%, liderando el Ibex. Un posible buen gancho para inversores que entren ahora, pero una noticias no tan positiva para accionistas más antiguos.
La compañía que preside Borja Prado ha sido atractiva por la remuneración a sus accionistas a lo largo de los últimos años, con un pay-out -parte del beneficio que se destina a los dividendos- que ha estado por encima del 90%. Medios bursátiles señalan que en Endesa no cotiza ahora la prima que suele ir unida a posibles movimientos corporativos.
En Iberdrola cotiza a su favor la diversificación geográfica, y se apunta un 11% en 2017, frente al 5,6% de Gas Natural, el 6,6% de REE y el 3,5% de Enagás. La rentabilidad por dividendo de la empresa que preside Antonio Llardén está en el 6% (la tercera del Ibex) y la de Gas Natural, en el 5,5%.
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