El Instituto de Economía de Barcelona (IEB) y la Diputación de Barcelona han celebrado la primera “Jornada sobre los diferentes modelos de financiación local”, en la que diferentes expertos han podido analizar los problemas de financiación de los gobiernos locales y han aportado soluciones varias teniendo como referente el sistema por el que se rige algunos países europeos.
En la actualidad los ayuntamientos catalanes solo gestionan un 13% del gasto público, por un 33% de las comunidades autónomas, una ratio bastante inferior al 62% que registran los municipios de Dinamarca o el 49% de los gobiernos locales suecos. Según apunta Núria Bosch, investigadora del IEB, “El CIS indica que el 80% de la población considera que las decisiones tomadas por sus ayuntamientos influyen mucho en su bienestar; es el órgano de gobierno más próximo a la ciudadanía, pero su peso en competencias y recursos no se corresponde con la realidad”.
Por otra parte, se ha hecho hincapié en la idea de simplificar y reorganizar los municipios. Catalunya por ejemplo cuenta hoy con 947 municipios y el 50% tiene menos de 1.000 habitantes. En este sentido, Maite Vilalta, también investigadora del IEB, asegura “con estos tamaños, los gobiernos locales no pueden garantizar una prestación de servicios óptima”. Se trata de un registro muy por encima del que se da en otros países europeos. Volviendo a los nórdicos, en Finlandia hay 336 municipios, por 290 en Suecia y solo 98 gobiernos locales en Dinamarca, con una media de 56.000 habitantes. En el Reino Unido, la cifra sube hasta los 450 municipios, con un mínimo de 20.000 censados.
Pero, a pesar de ser coincidir en esta solución, los expertos también consideran imposible su aplicación: “En España y en Cataluña existe un fuerte sentimiento municipalita y esta cuestión es inabordable”, recuerda Bosch.
Los académicos apuestan por incrementar los recursos financieros como una solución posible y aplicable. En la actualidad, la financiación de los gobiernos locales procede, básicamente, de los impuestos sobre la propiedad y las subvenciones recibidas desde las administraciones superiores. El interventor de la Diputación de Barcelona, Josep Abella da algunas ideas en este sentido: “los municipios podrían gravar las actividades económicas y servicios públicos no obligatorios, como el uso de instalaciones deportivas, además de incrementar su participación sobre tributos del estado, como el IVA o el IRPF”.
“Las ciudades alemanas controlan las tasas sobre el consumo, los vehículos, el juego, la cerveza y las transferencias de capital, por ejemplo, además del impuesto sobre sociedades”, recuerda el investigador del IEB, Dirk Foremny.
Otra idea la aporta el profesor de la UB Joaquim Solé, que considera aplicable el sistema de recarga impositiva sobre las viviendas inhabitadas, que puede llegar a ser de hasta el 100% si se superan los dos años de desocupación.
Finalmente, también coinciden los expertos en definir mejor las competencias en el sistema local y acercarlo al modelo de los países nórdicos. “En Dinamarca, Suecia y Finlandia, los municipios son los encargados de la gestión del estado del bienestar, con excepción de las pensiones”, resume Bosch.
En concreto, los ayuntamientos estos países europeos reúnen las competencias en educación, servicios locales, gestión medioambiental, suministro de agua, atención de las personas mayores, bibliotecas, equipamientos deportivos y planificación urbana.
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