¿Quién puede sobrevivir con el SMI?

01/12/2017

Paula Guitián. Antoine de Saint-Exupèry dejó escrito que "lo esencial es invisible a los ojos". En este reportaje de investigación abordamos lo esencial. ¿Puede una familia nuclear vivir con el salario mínimo en el Reino de España? José Martínez es un trabajador de 30 años de una empresa de reparto al por menor que opera desde Mercamadrid.

 –¿Cuánto gana usted?

–El salario mínimo.

–¿Cuánto es el salario mínimo?

–Setecientos siete euros y seis céntimos al mes.

–¿Cuánto supone al día?

–Veintitrés euros con cincuenta y nueve céntimos.

            José trabaja ocho horas al día, cinco días a la semana, lo que representa cuarenta horas semanales, de lunes a viernes. Come tres veces al día y no ha renunciado al uso de la cuchara (ni del tenedor).

–¿Cuánto gasta usted en comer cada día?

–Lo menos posible.

–¿Cóme en casa?

  • –Si, suelo comer en casa.

–¿Cuántos son en casa?

–Mi mujer, mi hija y yo. Entre los tres venimos gastando en la compra 290 euros al mes.

–¿Y cuando no puede hacerlo?

–Me llevo el bocadillo.

           Según Eurostat, la central de encuestas europea, los españoles somos los europeos que más gastamos en bares y restaurantes de Europa; nuestros hábitos nos definen, pero ¿alguien cree que es posible con el salario mínimo interprofesional de un repartidor como nuestro interlocutor? Dice Eurostat que el 15% de las rentas salariales de los españoles se van al ocio y que este porcentaje duplica lo que destinan el resto de los europeos. José Martínez sospecha que algún ser racional se toma las raciones por él, su esposa y su hija en el bar.

          José Martínez y su familia residen en un pequeño piso de alquiler de sesenta metros cuadrados en un barrio del sur de Madrid, en Villaverde Bajo, por el que pagan 400 euros al mes, una cantidad que incluye la luz de la escalera y otros pequeños gastos de la comunidad de vecinos. Si echamos las cuentas, aún le sobran 17 euros del salario mensual. Si residiera en Barcelona, donde los alquileres son más altos, no le quedaría ni eso para comprar ni unas chuches a su niña.

           –¿Gastará usted luz?

–La mínima, unos 50 euros al mes.

–¿Y agua?

–Unos 25 al mes.

–¿Cómo se calientan?

–Usamos bombonas de gas para la cocina, el agua y la catalítica. Ponga unos 40 euros al mes o algo más ahora en invierno.

José Martínez y su esposa Pilar se cuidan mucho, por la cuenta que les trae, de tener los aparatos apagados para que no consuman ni un voltio de más y se han apuntado a la tarifa horaria para pagar en función de lo que consumen en cada hora del día y de la noche. Lo ideal sería tener  electrodomésticos eficientes de clase A. Hacer un uso correcto de los electrodomésticos ayuda a reducir el gasto. La mayoría de los españoles llegamos a casa entre las 18:00 y las 20:00 horas, y en esa franja es cuando se dispara el consumo eléctrico al encender las luces, poner la lavadora, preparar la cena –y la comida del día siguiente–, planchar la ropa o, simplemente, encender la televisión y otros dispositivos como los decodificadores o ‘routers’.

Un gesto necesario como poner la lavadora tendrá un coste de 0,38 euros, que se incrementa si utilizamos agua caliente. Si luego encendemos la secadora dos horas, subirá hasta 1,37 euros. Sin salir de la cocina, el uso del lavavajillas supondrá 0,34 euros, por lo que es mejor enjuagar los platos y esperar a lavarlos el fin de semana, cuando el precio de la luz es más bajo.

–¿Cuánto paga de wiffi y teléfono?

–Ponga usted un promedio de 45 euros mes.

–¿Periódicos y libros?

–Por Internet, salvo los del cole de la niña.

–¿Cine, teatro, conciertos?

–Cine de pascuas a ramos. Pongamos 10 euros al mes.

La media por persona en entretenimiento y cultura, incluidos los espectáculos, es en España de 260,40 euros al año. Esto quiere decir que, José y su familia tendrían que destinar (260,4/12×3) 65 euros al mes.

–¿Ropa y calzado?

–Ponga usted 40 euros al mes, casi toda para la niña.

El promedio de gasto en vestido y calzado de una persona en Madrid es de 608 euros al año, lo que quiere decir que José y su familia juntos no llegan al promedio mensual del conjunto de los madrileños que, a su vez, están tres euros por debajo de la media española.

–¿Le parece a usted que hagamos la cuenta?

–De acuerdo

–¡Uff! Tengo la impresión de que están viviendo por encima de sus posibilidades porque me salen unos gastos de 900 euros al mes. ¿Cómo lo consigue? ¿Dónde está la trampa?

Para vivir tan estrechamente como lo hace, José Martínez necesitaría un salario mínimo que igualase esa cantidad. Es uno de los cientos de miles de trabajadores pobres, pero no protesta: sabe que uno de cada dos jóvenes de menos de 25 años está en paro y que cerca de cuatro millones de trabajadores siguen de brazos caídos porque no encuentran empleo.

–¿Cuál debería ser para usted el salario mínimo?

–Mi mínimo, esos 900 euros calculados.

En este caso, la portañuela de atrás es el «banco de alimentos» con el que la esposa de Martínez colabora y del que se provee de lácteos pastas, legumbres, sal, azúcar, café y conservas una vez por semana. En otros son horas extraordinarias no declaradas y mal remuneradas. Y en los más, las ayudas de los padres y los abuelos.

Hace más de dos siglos se abolió la esclavitud, aunque sigue existiendo en Brasil y se siguen vendiendo esclavos en Libia. Fue un gran avance de la humanidad. La cautividad de por vida se trastocó en libertad con pobreza de por vida como regla general. Cambian los tiempos, pero no las reglas del mercado fundadas en la desigualdad (legal) de trato al capital y al trabajo. Todo eso los humanos hemos avanzado.

Nota: este reportaje ha sido elaborado con el esquema del reportero y escritor José Martínez Ruiz “Azorín”, preguntando a los jornaleros de Lebrija (Sevilla) en 1905.

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